jueves, noviembre 29, 2012

Los regalos de Gagarin

El 12 de abril de 1961 Yuri Alexéievich Gagarin se convirtió en el primer ser humano en el espacio. Para la Unión Soviética fue un triunfo propagandístico sin precedentes. Pero, ¿cómo se le paga a un héroe por sus servicios?

Yuri Gagarin.

Estaba claro que el ascenso a mayor mientras estaba en órbita no era suficiente. El 18 de abril de 1961 se publicó la resolución secreta nº 1037rs del Consejo de Ministros de la URSS por la cual se asignaban varios regalos a Yuri y su familia. La lista es la siguiente:
  • Un apartamento y un automóvil Volga para Gagarin y para los miembros de su familia directa, incluyendo muebles y electrodomésticos.
  • El Ministerio de Defensa le debe proporcionar un piso con cuatro habitaciones en el lugar de servicio.
  • Muebles para el dormitorio, el salón, la habitación de los niños, el despacho y la cocina.
  • Un televisor "Rubin".
  • Una radio "Liuks".
  • Una lavadora.
  • Una nevera.
  • Una aspiradora.
  • Alfombras.
  • Un piano.
  • 6 juegos de ropa de cama.
  • 2 mantas.

Para el mayor Yuri Gagarin en conreto:
  • Un abrigo de invierno.
  • Un abrigo de verano.
  • Una gabardina.
  • Dos trajes (uno claro y otro oscuro).
  • Dos pares de zapatos (negros y claros).
  • Seis camisas.
  • Un gorro.
  • Seis pares de calcetines.
  • Seis conjuntos de ropa interior de seda.
  • Seis calzoncillos.
  • Seis camisetas.
  • Doce pañuelos.
  • Seis corbatas.
  • Un par de guantes.
  • Una máquina de afeitar.
  • Dos uniformes militares (de desfile y de diario).
  • Dos maletas.

Para la esposa de Gagarin:
  • Un abrigo de invierno.
  • Un abrigo de verano.
  • Una gabardina.
  • Tres vestidos.
  • Un traje negro.
  • Dos gorros.
  • Seis conjuntos de ropa interior.
  • Seis pares de medias.
  • Tres pares de zapatos con tacón.
  • Dos bolsos de mujer.
  • Dos pares de guantes.
  • Dos pañuelos para la cabeza (de lana y de seda).
  • Dos blusas.
  • Un jersey de lana.
La mujer de Gagarin: Valentina Goryacheva.


Para las hijas de Gagarin:
  • Una cama para niños.
  • Un cochecito para bebés.
  • Cuatro vestidos de lana.
  • Dos abrigos (de invierno y de verano).
  • Dos gorros (de invierno y de verano).
  • Cuatro pares de zapatos.
  • Seis conjuntos de ropa interior.
  • Muñecas y juguetes.
  • Un cesto para bebés.
Las hijas de Gagarin: Galina Gagarina y Elena Gagarina.


Para la madre de Gagarin:
  • Un abrigo de verano y de invierno.
  • Una gabardina.
  • Dos vestidos.
  • Un chal de lana.
  • Dos pares de zapatos de tacón.
  • Seis conjuntos de ropa interior.
  • Seis pares de medias.
  • Un jersey de lana.


Para el padre de Gagarin:
  • Un abrigo de verano y de invierno.
  • Una gabardina.
  • Una gorra.
  • Seis conjuntos de ropa interior.
  • Seis camisas.
  • Dos trajes (oscuro y gris oscuro).
  • Dos pares de botas (claras y oscuras).
  • Cuatro corbatas.
  • Seis pañuelos.
  • Seis pares de calcetines.

A los padres se les regala además una casa prefabricada de tres habitaciones amuebladas, un televisor y una radio. Además, se darán mil rublos a la hermana y a los dos hermanos de Gagarin.

Los padres de Gagarin: Anna Timofeyevna Gagarin Alexey Ivanovich Gagarin.

Gagarin no sería el único en recibir esta dote. German Titov, el segundo hombre en órbita, también recibió un conjunto de regalos parecido. Pero obviamente, el gobierno soviético sería cada vez menos generoso con los siguientes cosmonautas. Los astronautas norteamericanos también recibieron todo tipo de regalos, pero en el caso de Gagarin llama la atención el grado de meticulosidad del decreto del gobierno, que llega a especificar el número de calcetines o la ropa interior. Lo que está claro es que, aunque hoy en día nos puedan parecer relativamente modesto, el conjunto de regalos para Gagarin y su familia eran todo un lujo en la sociedad soviética de la época. Para el humilde Yuri y su más humilde familia, estos regalos tuvieron que constituir una enorme sorpresa. Y es que, como decíamos al principio, ¿cómo premiarías tú al primer ser humano que salió de nuestro planeta? 

Referencias:
  • Советская космическая инициатива в государственных документах 1946-1964 гг (la parte referente a Gagarin se puede consultar online en este enlace).

Los cometas de Gliese 581

Gliese 581 es un sistema planetario fascinante. A su alrededor sabemos que hay cuatro planetas como mínimo. Uno de ellos, Gliese 581d es un candidato a mundo habitable realmente prometedor. Ahora, gracias al telescopio Herschel de la ESA, también sabemos que posee un disco de cometas similar al Cinturón de Kuiper de nuestro Sistema Solar.

La imagen de Herschel y la interpretación de lo que estamos viendo: un disco de cometas (ESA).

El disco se extiende desde 3800 millones de kilómetros hasta los 9000 millones de kilómetros (25 ± 12 UA), es decir, se encuentra más cerca de su estrella que nuestro Cinturón de Kuiper. Esto es lógico porque Gliese 581 es una estrella enana roja considerablemente más pequeña que nuestro Sol. Antes de nada, conviene aclarar que el telescopio Herschel no puede ver los cometas directamente. Eso es imposible. Sin embargo, sí que pude detectar la radiación infrarroja lejana (en 70, 100 y 160 micras) emitida por el polvo interplanetario resultado de las colisiones entre cometas. Y por eso sabemos que existe este disco.

En cualquier caso, ¿por qué es importante todo esto? A primera vista, no parece un gran descubrimiento. Ya se han detectado discos cometarios alrededor de otras muchas estrellas, pero ésta es solamente la segunda ocasión que se descubre uno alrededor de una enana roja. Para explicar  esta escasez, se han presentado varios modelos teóricos según los cuales la presencia de discos cometarios sería muy poco frecuente en las enanas rojas. No obstante, el disco de Gliese 581 demuestra que esto no es necesariamente así y que una enana roja ya madurita (Gliese 581 tiene entre dos y cuatro mil millones de años) y con planetas puede poseer su propio disco de cometas como sus hermanas mayores. El disco cometario de Gliese 581 es proporcionalmente mayor que el de nuestro sistema, probablemente porque no ha sufrido la acción perturbadora de un planeta gigante como Júpiter que desperdigase los cometas a diestro y siniestro.

Pero ahora viene lo misterioso. La cantidad de polvo del disco cometario es inconsistente con las colisiones provocadas por las perturbaciones gravitatorias de los cuatro planetas conocidos... pero si existiese un planeta adicional del tamaño de Neptuno (unas 17 masas terrestres) situado a unos 750 millones de kilómetros (5 UA) con una órbita ligeramente elíptica se podría explicar la existencia del disco. Otra alternativa es que se hubiese formado un cuerpo planetario del tamaño de Plutón dentro del cinturón cometario y que éste fuese el causante de las perturbaciones. En cualquier caso, parece claro que el sistema Gliese 581 debe tener más planetas.

Referencias:

miércoles, noviembre 28, 2012

Lanzamiento Larga Marcha CZ-3B (Chinasat 12)

China lanzó el 27 de noviembre de 2012 a las 10:13 UTC un cohete Larga Marcha CZ-3B/E desde la rampa número 2 del Centro Espacial de Xichang (XSLC). La carga era el satélite Chinasat 12. La órbita inicial fue una órbita supersíncrona de 207 x 50539 km y 25,8º de inclinación.

Lanzamiento del Chinasat 12 (Xinhua).

El Chinasat 12

El Chinasat 12 o Zhongxing 12 (中星12号) es un satélite geoestacionario de comunicaciones de 5054 kg construido por Thales Alenia Space para el gobierno chino usando la plataforma Spacebus 4000C2. El Chinasat 12 posee 23 transpondedores en banda Ku y 24 en banda C para cubrir la región de Asia-Pacífico. La empresa de Sri Lanka SupremeSat también gestionará parte de la capacidad de transmisión del satélite. Tiene una vida útil de 15 años. El Chinasat 12 fue construido inicialmente como reserva del satélite Apstar 7.


Chinasat 12 (Wikipedia).

Larga Marcha CZ-3B/E

El Larga Marcha CZ-3B (Chang Zheng 3B/长征三号乙) es un lanzador de tres etapas con cuatro cohetes aceleradores. Es el cohete chino más potente en servicio, con una capacidad de 5,1 toneladas en la órbita de transferencia geoestacionaria (GTO) o 12 toneladas en una órbita baja (LEO) de 200 km y 28,5º. La nueva versión CZ-3B/E (Enhanced Version) puede colocar en GTO hasta 5,5 toneladas gracias a una etapa central y unos aceleradores ligeramente más grandes. El cohete tiene una longitud de 54,838 metros (56,326 m en la versión 3B/E) y una masa de 425,8 toneladas (458,970 toneladas para la versión B/E).

La primera etapa, denominada L-186, es muy similar a la empleada en el resto de cohetes Larga Marcha. Tiene unas dimensiones de 23,272 m x 3,35 m. Hace uso de un motor YF21C (DaFY 6-2) de cuatro cámaras que quema tetróxido de nitrógeno y UDMH (una variante de la hidracina) con 2961,6 kN de empuje en total (740,4 kN cada cámara al nivel del mar) y unos 255,6 segundos de impulso específico (Isp). El motor YF-21C está compuesto por cuatro motores YF-20C. El control de vuelo se consigue mediante el giro de los motores. La primera etapa se complementa con cuatro propulsores de combustible líquido LB-41 de 15,326 m x 2,25 m equipados cada uno con un motor YF-25 (DaFY5-1) de 740,4 kN de empuje.

La segunda etapa, L-35 (o CZ-2C/SD-2), tiene un tamaño de 9,943 m x 3,35 m y emplea un motor YF-24E con un Isp de unos 292 s, dividido en un motor principal YF-22E (DaFY20-1) de 742 kN y uno vernier con cuatro cámaras YF-23C (DaFY21-1) de 11,8 kN cada una. El empuje total de la segunda etapa es de 789,1 kN.

La tercera etapa H-18, de 12,375 m x 3,0 m, emplea hidrógeno y oxígeno líquidos con un motor YF-75 de dos cámaras con 78,5 kN cada una y un Isp de 413,2 s. El YF-75 es una mejora del primer motor criogénico chino, el YF-73 de cuatro cámaras de combustión. La cofia tiene unas dimensiones de 3,35 x 8,89 metros.

El CZ-3B hace uso de cuatro cohetes impulsores de combustible hipergólico acoplados a la primera etapa, en una configuración que recuerda al desaparecido lanzador europeo Ariane 44L. Su primer lanzamiento, efectuado el 14 de febrero de 1996, terminó en tragedia al precipitarse el cohete sobre un pueblo de las cercanías del centro espacial de Xīchāng, muriendo decenas de personas. El CZ-3B, junto con los CZ-2E y CZ-2F (el lanzador de las naves tripuladas Shénzhōu), sigue siendo el cohete chino más potente en servicio hasta que haga su aparición el CZ-5 de nueva generación.


CZ-3B.

Familia Larga Marcha.

Fases del lanzamiento de un CZ-3B

T-7 h 30 min: carga de oxígeno líquido en la tercera etapa.
T-6 h: carga de hidrógeno líquido en la tercera etapa.
T-1 h 20 min: activación del control de lanzamiento automático.
T-1 h: activación de la telemetría.
T-22 min: preenfriado del motor de la tercera etapa.
T-13 min: finalización de la carga de combustible de la tercera etapa criogénica.
T+0: lanzamiento.
T+10 s: inicio de la maniobra de cabeceo del cohete.
T+11 s: inicio de la maniobra de giro en azimut.
T+2 min 21 s: separación de los cuatro aceleradores laterales.
T+2 min 39 s: separación de la primera etapa.
T+3 min 55 s: separación de la cofia.
T+5 min 44 s: separación de la segunda etapa.
T+10 min 12 s: primer apagado de la tercera etapa.
T+20 min 56 s: segundo encendido de la tercera etapa.
T+24 min 02 s: segundo apagado del motor principal de la tercera etapa.

Montaje del cohete (Xinhua).

Traslado del satélite (Xinhua).

Lanzamiento (Chinanews.com).

martes, noviembre 27, 2012

Sondas interestelares: los emisarios de la Humanidad más allá del Sistema Solar

Viajar hasta las estrellas es realmente difícil. Incluso la estrella más cercana se encuentra fuera del alcance de nuestra tecnología actual. Pero eso no significa que no debamos intentarlo. Una forma de desarrollar las tecnologías asociadas con el viaje interestelar es crear primero misiones menos ambiciosas que se limiten a viajar hasta los límites del Sistema Solar o la Nube de Oort. Claro que eso de 'menos ambiciosas' es muy relativo, porque el desafío tecnológico de mandar una sonda a los límites del Sistema Solar sigue siendo de primer orden.

La sonda Interstellar Explorer de la NASA se aleja del Sol gracias a los motores iónicos de xenón, cuya luz azulada le da un aspecto fantasmagórico a la nave (NASA).

Antes de nada debemos establecer qué entendemos por 'límites del Sistema Solar'. Desgraciadamente, nuestro sistema planetario no tiene una frontera definida que podamos usar como referencia absoluta. El límite más popular es la heliopausa, la región donde el viento solar -el flujo constante de partículas emitido por el Sol- es vencido por el viento interestelar. El problema es que la heliopausa no tiene una forma definida y constante en el tiempo, y de hecho tampoco es una frontera nítida, puesto que se puede dividir en varias partes alejadas entre sí, como son la zona de terminación, la heliopausa propiamente dicha y la onda de choque de la misma. Pero en cualquier caso la heliopausa no marca el fin del Sistema Solar. Podemos seguir encontrando cometas del Cinturón de Kuiper tras haberla dejado atrás. Y más allá tenemos la Nube de Oort, esa vasta e hipotética reserva de cometas que se encuentra a un año luz del Sol. No, la heliopausa no es el límite definitivo.

La heliosfera y la heliopausa (Wikipedia).

La Humanidad ha lanzado cuatro vehículos espaciales que ya han abandonado el Sistema Solar, más un quinto -la sonda New Horizons- que va en camino. Estos emisarios son las sondas Pioneer 10, Pioneer 11, Voyager 1 y Voyager 2. De todas ellas, la Voyager 1 es la que se encuentra más lejos y la que posee la velocidad más elevada, de tal modo que ostentará el récord de objeto fabricado por el hombre situado a mayor distancia de la Tierra durante muchas décadas. La Voyager 1 viaja a 17,4 kilómetros por segundo y se encuentra actualmente a unas 122 unidades astronómicas del Sol, es decir, a más de 18000 millones de kilómetros (1 UA es igual a 150 millones de kilómetros). Una distancia increíble si la comparamos con la órbita de Neptuno, el planeta más alejado, que se encuentra a tan 'sólo' 4500 millones de kilómetros del Sol. La Voyager 1 se halla justo en estos momentos atravesando la frontera de la heliopausa, así que en cierto sentido podemos decir que se es la primera nave interestelar de la Humanidad. Y sin embargo, por muy impresionantes que nos parezcan los logros de la Voyager 1, solamente se ha adentrado un poco en el océano del espacio interestelar. Para que nos hagamos una idea de las distancias involucradas, la Nube de Oort se encuentra mil veces más lejos, a unas diez mil UA del Sol. Una nave como la Voyager 1 tardaría siglos en llegar allí. Está claro que si queremos ir más lejos debemos esforzarnos un poquito más.

Distancias interestelares en escala logarítmica (NASA).

La primera propuesta seria de sonda interestelar fue la Interstellar Precursor Mission (IPM), creada en 1977 por un equipo de la NASA dirigido por Leonard Jaffe. IPM fue resultado de la borrachera de éxito del programa Voyager y tenía por objetivo alcanzar mil UA (150 000 millones de kilómetros o 0,016 años luz) en cincuenta años. IPM debía usar un sistema de propulsión eléctrico (NEP) con motores iónicos y un reactor nuclear para alimentarlos. El proyecto permaneció aletargado durante varios años, pero una década más tarde se metamorfoseó en la misión TAU (Thousand Astronomical Units) del centro JPL de la NASA, que probablemente sea la propuesta de sonda interestelar más famosa hasta la fecha. Como su nombre indica, TAU fue concebida a finales de los años 80 como una misión no tripulada capaz de al canzar una distancia de mil UA en medio siglo. Parece mucho tiempo, pero no olvidemos que la Voyager 1 ha necesitado 35 años para superar las cien UA. TAU era una sonda enorme, con una masa total de 60 toneladas, aunque los instrumentos solo alcanzaría las 1,2 toneladas. Su longitud sería de 25 metros y habría sido diez veces más veloz que las Voyager y todo ello empleando tecnologías disponibles en los años 80. Habría estado equipada con un reactor nuclear de un megavatio de potencia que alimentaría un conjunto de 12 motores iónicos de xenón con un impulso específico de 12500 segundos capaces de alcanzar una velocidad de crucero de 106 km/s. Esta velocidad se alcanzaría tras dos años de funcionamiento ininterrumpido del sistema de propulsión. El reactor con los motores iónicos se separaría de la sonda tras cumplir con su misión.

Concepto original de la sonda TAU con el reactor nuclear y el sistema de propulsión iónico. Se aprecia la antena de alta ganancia y el orbitador de Plutón (NASA).

Durante los cuarenta años restantes, los instrumentos científicos funcionarían gracias a varios generadores de radioisótopos (RTGs). El objetivo científico principal de TAU sería estudiar la heliosfera y el medio interestelar, además de medir el paralaje de las estrellas cercanas gracias a un telescopio equipado con un espejo primario de un metro de diámetro situado en una plataforma móvil, lo que permitiría calcular las distancias a las estrellas de nuestro vecindario galáctico de forma muy precisa. Los objetivos secundarios serían buscar alguna evidencia de la existencia de la Nube de Oort o de algún cuerpo de masa planetaria situado a grandes distancias del Sol. TAU debía incluir además un orbitador de Plutón que se 'dejaría caer' de camino al abismo interestelar.

Versión posterior de TAU con el telescopio en el cuerpo central de la sonda. El RTG se aprecia en uno de los brazos (NASA).

La comunicación con la nave a estas enormes distancias se garantizaría mediante una antena de alta ganancia desplegable de 15 metros de diámetro, aunque también se estudió usar un láser de 10 W acoplado al telescopio de la sonda. Para poder recibir esta débil señal habría sido necesario construir un telescopio de diez metros de diámetro en órbita terrestre. No obstante, la construcción de este telescopio sólo sería imprescindible décadas después del lanzamiento, cuando la sonda se encontrase realemente lejos. Según la propuesta original del JPL, TAU debía haber sido lanzada en 2010. Obviamente, no ha sido así. La combinación de un altísimo presupuesto y la palabra 'nuclear' pusieron fin al proyecto, un proyecto que de todas formas nunca entusiasmó a la NASA. Al fin y al cabo, es difícil justificar una misión cuyos resultados científicos los van a disfrutar tus nietos.

Y hablando de ciencia, los objetivos científicos de TAU no parecían demasiado sólidos para una misión tan compleja, pero años después surgió un objetivo aún más interesante: el punto focal del Sol. Aunque recibe este nombre, se trata más bien una esfera situada a partir de las 550 UA. Una nave localizada a esta distancia podría usar el Sol como lente gravitatoria para explorar las estrellas cercanas. Gracias a la relatividad general de Einstein, nuestra estrella se convertiría así en el telescopio espacial definitivo. En teoría, y con un telescopio lo suficientemente grande, seríamos capaces de ver hipotéticas ciudades en la superficie de un planeta alrededor de Alfa Centauri. Impresionante. Claro que el diablo está en los detalles, y en la realidad no sería tan sencillo. Las desviaciones de la forma esférica del Sol o la influencia de la atmósfera solar (cromosfera y corona) hacen que sea realmente complicado emplear el Sol como lente gravitatoria para observar en longitudes de onda visibles. Pero si usamos ondas de radio o microondas la cosa cambia. En este sentido, la sonda FOCAL es la propuesta más conocida para una misión de este tipo, consistente en una nave que alcanzaría una distancia de 550-1100 UA. Su objetivo sería el estudio del sistema de Alfa Centauri en ondas de radio, para lo cual debería ser lanzada en la dirección opuesta.

Eso sí, una misión al punto focal del Sol requiere una sonda grande y compleja. Pero con el tiempo han surgido otros objetivos científicos más modestos de cara a una misión de este tipo, como puede ser la medición directa de helio 3, deuterio o litio 7 en el medio interestelar con el fin de poner límites a las modelos de nucleosíntesis tras el Big Bang, o el seguimiento preciso de la trayectoria de la sonda para detectar ondas gravitatorias y medir la energía oscura.

Teniendo estos objetivos en mente, en 1999 nació la propuesta Interstellar Probe de la NASA, una misión que planeaba lanzar una vela solar hasta las 400 UA (sesenta mil millones de kilómetros). La vela tendría forma hexagonal y un tamaño enorme, de 400 metros de diámetro. Se acercaría primero a 38 millones de kilómetros del Sol para ganar velocidad gracias a la presión de radiación de la luz solar antes de partir hacia el exterior del Sistema Solar. Interstellar Probe alcanzaría una velocidad de 70 km/s y usaría un RTG para alimentar los 25 kg de instrumentos. Las comunicaciones serían mediante radio, en banda Ka, y podría haber sido lanzada con un pequeño cohete Delta II. El mayor desafío sería la construcción de la vela, que debería ser extremadamente tenue (un metro cuadrado no podría tener más de un gramo de masa). La vela se separaría al atravesar la órbita de Júpiter, ya que para entonces la aceleración generada por la luz solar sería despreciable.

Vela solar de la Interstellar Probe de 1999 (NASA).

Trayectoria de Interstellar Probe (NASA).

Posteriormente surgió la sonda RISE (Realistic InterStellar Explorer), también conocida como Interstellar Explorer a secas, desarrollada entre 2000 y 2002 en el Instituto de Estudios Avanzados (NIAC) de la NASA. Con una estructura final basada en el de la sonda Ulysses, RISE viajaría primero hasta Júpiter para luego acercarse a menos de tres millones de kilómetros del Sol con el fin de poder llevar a cabo una maniobra propulsiva con asistencia gravitatoria de nuestra estrella que la lanzaría hasta los confines del Sistema Solar, en dirección hacia la estrella Épsilon Eridani. RISE alcanzaría las 100 UA en unos 14 años viajando a 53 km/s, pero lo mejor es que podría ser lanzada por un cohete Atlas V convencional. Emplearía un sistema de propulsión iónica para aumentar aún más su velocidad y RTGs para alimentar los instrumentos de la sonda. Como curiosidad, se contempló usar RTGs de Americio 241 en vez de Plutonio 238. Las comunicaciones serían ópticas, pero no usaría una antena parabólica convencional, sino una lente de Fresnel desplegable. El segmento de tierra requeriría un telescopio de cuatro metros para garantizar las comunicaciones. En principio, el objetivo sería, al igual que TAU, alcanzar las mil UA en cincuenta años, pero la misión científica podría comenzar a partir de las 200-300 UA.

Diseño inicial del Interstellar Explorer de 2000 (NASA).

Interstellar Explorer de la NASA con la antena de tipo lente de Fresnel (NASA).

El estudio RISE dejó en el aire la posibilidad de desarrollar una sonda interestelar de segunda generación capaz de alcanzar la increíble velocidad de 3000 millones de kilómetros al año (20 UA/año) mediante propulsión térmica nuclear con un reactor de cinco megavatios y 16 toneladas de hidrógeno líquido. Esta sonda de segunda generación podría llegar a una estrella cercana en un par de milenios y es por eso que el estudio de la NASA la consideró un paso intermedio entre una misión interestelar precursora y una sonda capaz de viajar a las estrellas más próximas.

En 2003 la NASA propuso el que hasta el momento es el último estudio serio de misión interestelar por parte de la agencia, la sonda Innovative Interstellar Explorer (IIE). En realidad, IIE es una continuación directa de RISE, aunque más modesta, de ahí que compartan muchas soluciones tecnológicas. Con una masa de una tonelada aproximadamente, IIE sería muy parecido a RISE, aunque no se consideró obligatorio introducir un sobrevuelo del Sol para aumentar su velocidad. También se decidió prescindir del sistema de comunicaciones óptico y se optó por uno más tradicional mediante radio. IIE tendría una carga útil de 35 kg de instrumentos y también emplearía un sistema de propulsión iónico. Debería haber viajado hasta las 400-1000 UA, logrando una velocidad de 1430 millones de kilómetros al año (9,5 UA/año) como mínimo. Si se lanzase en 2014, IIE alcanzaría su meta -las 200 UA de distancia- en 2044. No está nada mal.

La sonda interestelar IIE sobrevuela Júpiter para ganar velocidad antes de abandonar el Sistema Solar (NASA).

La sonda IIE (NASA).

Pero no sólo la NASA se ha preocupado por las misiones interestelares. En 2009 vio la luz el proyecto Interstellar Heliospheric Probe (IHP/HEX) de la ESA para el estudio de la heliopausa a partir de las cien UA del Sol. IHP tendría una masa de 370 kg y usaría una vela solar para acelerar hasta la velocidad de escape de forma similar a la propuesta Interstellar Probe de la NASA de 1999. Ni que decir tiene, la ESA no ha aprobado esta propuesta ni se espera que lo haga en un futuro.

Posible diseño de la sonda IHP europea (ESA).

Lo realmente interesante es que cualquiera de estas sondas podría ser construida y lanzada con la tecnología actual. A la espera de que nuestra especie logre concebir nuevos sistemas de propulsión que pongan a nuestro alcance las estrellas, estas misiones precursoras nos permitirían desarrollar muchas de las tecnologías asociadas con el 'verdadero' viaje interestelar. Las misiones a otras estrellas se convertirán durante los próximos siglos en el equivalente a la construcción de catedrales en la Edad Media. Los científicos encargados de concebir estas naves no vivirán para ver sus resultados, pero sabrán que están formando parte de una de las mayores aventuras de la Humanidad.


Referencias:

Lanzamiento CZ-4C (Yaogan 16)

China lanzó el 25 de noviembre de 2012 a las 04:06 UTC un cohete Larga Marcha CZ-4C desde la rampa LC-2 del centro espacial de Taiyuan con el satélite militar Yaogan 16 a bordo.

Lanzamiento del Yaogan 16 (chinanews.com).

Yaogan 16

Se desconoce la naturaleza precisa del Yaogan 16 (遥感16号卫星) pero se cree que se trata en realidad de tres satélites de inteligencia naval (denominados Yaogan 16A, 16B y 16C) similares al trío Yaogan 9 lanzado en marzo de 2010. Los Yaogan 9 y 16 serían así equivalentes a la serie de satélites norteamericanos NOSS (Naval Ocean Surveillance System). Uno de ellos -Yaogan 16A- sería más grande, mientras que los otros dos tendrían un tamaño más pequeño. Al volar en formación triangular serían capaces de determinar la posición de las transmisiones de radio de buques, submarinos y aviones del enemigo. Su objetivo prioritario serían los grupos de portaaviones de la armada estadounidense. El programa Yaogan constituye una 'tapadera' para varios tipos de satélites militares civiles sin relación entre sí.

Satélites Yaogan

Yaogan 1, 2, 10 (Jianbing 5-1, 5-2, 5-3): satélites espía mediante radar SAR construidos por SAST también conocidos como serie Jianbing 5 (JB-5).
Yaogan 2, 4, 7, 11 (Jianbing 6-1, 6-2, 6-3, 6-4): satélites espía electroópticos construidos por SAST como complemento de los Jianbing 5 que reciben la denominación genérica de Jianbing 6 (JB-6).
Yaogan 5, 12 (Jianbing 8-1, 8-2): satélites espía electroópticos de SAST conocidos como Jianbing 8 (JB-8).
Yaogan 6, 13 (Jianbing 7-1, 7-2): satélites espías SAR construido por SAST conocidos como Jianbing 7 (JB-7).
Yaogan 9, 16: satélites de guerra electrónica (ELINT).
Yaogan 8, 15: satélites de observación de la Tierra con posibles aplicaciones civiles construidos por CAST.
Yaogan 14: satélite espía electroóptico de nueva generación.


Larga Marcha CZ-4C

El Larga Marcha CZ-4C (Cháng Zhēng 4C, 长征四号丙) es una versión del cohete Larga Marcha con tres etapas. Posee capacidad en LEO de 4200 kg y es capaz de situar hasta 2800 kg en una órbita heliosíncrona (SSO) o 1500 kg en una órbita de transferencia geoestacionaria (GTO). Se lanza normalmente desde el centro espacial de Taiyuan. Tiene una masa al lanzamiento de 254,3 y unas dimensiones de 45,8 m de longitud y 6,15 m de ancho (3,35 m sin los estabilizadores aerodinámicos). Usa combustibles hipergólicos en todas sus etapas.

Fue desarrollado en los años 80 a partir del CZ-2C (a su vez basado en el Feng Bao-1) por la academia SAST (Shanghai Academy of Space Flight Technology) de Shanghai bajo la dirección de Sun Jingliang con el fin de colocar en órbita la serie de satélites meteorológicos Fengyun desde el centro espacial de Taiyuan. El CZ-4 despegó por primera vez el 6 de septiembre de 1988. En 199 fue introducido el CZ-4B, con una cofia distinta y nueva aviónica. El CZ-4C fue lanzado por primera vez el 26 de abril de 2006. Su diseño incluye una cofia más grande y una tercera etapa mejorada.

Esquema de un CZ-4 (CALT).

La primera etapa (L-180) usa un motor YF-21B (DaFY 6-2) de cuatro cámaras que quema tetróxido de nitrógeno y UDMH (una variante de la hidracina) con 2961,6 kN de empuje en total (740,4 kN cada cámara al nivel del mar) y unos 256 segundos de impulso específico (Isp). El motor YF-21B está compuesto por cuatro motores YF-20B. La segunda etapa (L-35) es similar a la del CZ-3A, tiene un tamaño de 9,943 m x 3,35 m y emplea un motor YF-24F con un Isp de unos 292 s, dividido en un motor principal YF-22B de 742 kN y uno vernier YF-23F con cuatro cámaras YF-23 de 11,8 kN cada una. El empuje total de la segunda etapa es de 789,1 kN. La tercera etapa (L-14) emplea un motor YF-40 de 98 kN.

Esquema del motor YF-24 (Xinhua/CALT).

El CZ-4C incorpora una tercera etapa de diseño nuevo. Sus dimensiones son de 4,93 x 2,9 metros y tiene una masa de 14560 kg, de los cuales 12840 kg son de combustible. Tiene capacidad de encendidos múltiples e incluye un nuevo sistema de navegación. Esta etapa  usa un motor YF-40A de dos cámaras con un empuje 100,8 kN y un impulso específico de 297 segundos.

Taiyuan

El Centro Espacial de Tàiyuán (TSLC, 太原卫星发射中心) está situado cerca de la ciudad homónima en el norte de China (38,8º N, 11,5º E). Su construcción comenzó en 1966 y el 8 de diciembre de 1968 se efectuó el lanzamiento de un misil de alcance medio DF-3. También se le conoce por el nombre de Centro de Wuzhai en algunos documentos de la inteligencia norteamericana y ha destacado en los últimos años por ser el lugar desde donde se han efectuado las pruebas del ICBM DF-31. El centro tiene dos rampas, una antigua (LC-1), empleada en pruebas de misiles balísticos, y una nueva (LC-2), también denominada en algunos documentos como LC-9, inaugurada en 2008. En los años 80, el centro fue modificado para el lanzamiento del CZ-4. El 6 de septiembre de 1988 despegaría el primer CZ-4 desde Taiyuan. Con la excepción de una ocasión, todos los lanzamientos de la familia CZ-4 se han realizado desde Taiyuan. Este centro también se ha usado además para algunos lanzamientos del CZ-3D. Su posición en el norte de China lo convierte en un emplazamiento favorable para lanzamientos polares, aunque la compleja orografía de la zona circundante y su proximidad a varios centros de población son importantes desventajas.

Centros de lanzamiento de China.

Lanzamiento (Xinhua).

lunes, noviembre 26, 2012

Adiós a los Boeing 747 SCA

Tras la retirada del transbordador espacial, las últimas piezas del último programa espacial tripulado norteamericano también van desapareciendo una a una. Ahora le toca el turno a los Boeing 747 SCA (Shuttle Carrier Aircraft), los dos jumbos de la NASA dedicados al transporte de la otrora gloriosa flota de orbitadores.

Uno de los últimos vuelos del NASA 905 (Collectspace.com).

La NASA disponía de dos Boeing 747 SCA, el NASA 905 (N905NA, número de serie 20107) y el NASA 911 (N911NA, 20781). El NASA 911 (un 747-100SR que había volado para Japan Airlines) entró en servicio con la NASA relativamente tarde, en 1990, y su fin será un tanto ignominioso. Efectivamente, tras volar hasta la Base de Edwards, el NASA 911 servirá como donante de recambios para el observatorio volante SOFIA (basado en otro Boeing 747). Por su parte, el NASA 905 fue entregado a la NASA en 1974 y en teoría debería haber terminado como su hermano menor, pero finalmente será convertido en museo permanente. Después de trasladar el Endeavour hasta su hogar definitivo en Los Ángeles, California, el NASA 905 se halla actualmente en el aeropuerto de Ellington, en Houston, aunque su destino definitivo no ha sido decidido aún.

El NASA 905 (un Boeing 747-123) fue construido en 1970 y sirvió durante varios años como avión comercial para American Airlines. Fue usado en los vuelos atmosféricos del Enterprise dentro del programa ALT (Approach and Landing Tests) en los que se comprobó la capacidad aerodinámica del transbordador durante ocho vuelos captivos y cinco vuelos independientes de planeo. Posteriormente, se utilizó en 70 de los 87 vuelos para transportar alguno de los cinco orbitadores del programa shuttle (Columbia, Challenger, Discovery, Atlantis y Endeavour). Finalmente, ha realizado tres últimos vuelos para transportar al Discovery hasta Washington, el Enterprise a Nueva York y el Endeavour a Los Ángeles (el Atlantis se quedó en el Centro Espacial Kennedy de Florida).

Las distintas libreas de los dos SCA (Tony Landis/collectspace.com).

Interior vacío de uno de los SCA (NASA).

Los SCA eran necesarios para llevar a los orbitadores desde las pistas de aterrizaje en la Base de Edwards o White Sands hasta el Centro Espacial Kennedy en caso de que fuese imposible realizar un aterrizaje en Florida. Sin embargo, durante algún tiempo a principios de los 70 se estudió la posibilidad de usar un avión completamente distinto al Boeing 747. El más estrambótico de los candidatos fue el gigantesco Conroy Virtus, un engendro creado a partir del bombardero B-52 que debía disponer de un fuselaje doble capaz de llevar no sólo el orbitador, sino también el tanque externo de combustible (ET) y los cohetes de combustible sólido (SRB). El Conroy Virtus no era menos extraño que algunos proyectos que proponían un Lockheed C-5 Galaxy de doble fuselaje para el programa del transbordador, proyectos que también fueron rechazados por su coste y complejidad. Aunque la NASA jugó con la idea de usar un C-5 Galaxy normal para transportar el shuttle, finalmente se decantó por la opción del Boeing 747. Curiosamente, recientemente hemos podido ser testigos de la propuesta de Stratolaunch para construir un avión gigante no muy distinto al Conroy Virtus.

Conroy Virtus, una de las primeras propuestas para transportar al shuttle (Wikipedia).

Propuestas de C-5 Galaxy modificados para llevar al shuttle (fuente: capcomspace.net).

Por su parte, los soviéticos usaron un Myásischev VM-T Atlant primero y el Antonov An-225 (el mayor avión del mundo) después para llevar las lanzaderas del programa Burán desde Moscú hasta Baikonur, pero también se propuso el uso de un An-225 de fuselaje doble o ekranoplanos gigantes para la misma tarea. Por imaginar que no sea.

Con la retirada de los Boeing SCA ya podemos decir que el programa del transbordador ha dejado de volar definitivamente.

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