viernes, agosto 31, 2012

Lanzamiento de los satélites RBSP (Atlas V 401)

La empresa ULA lanzó el 30 de agosto a las 08:05 UTC un cohete Atlas V 401 (AV-024) desde la rampa SLC-41 de la base aérea de Cabo Cañaveral, Florida, con los dos satélites RBSP (Radiation Belt Storm Probes) de la NASA. El lanzamiento estaba planeado originalmente para el 23 de agosto, pero tuvo que ser pospuesto.


Lanzamiento de las RBSP (ULA).

RBSP

Los dos satélites RBSP (Radiation Belt Storm Probes), denominados RBSP-A y RBSP-B, han sido construidos por el Applied Physics Laboratory (APL) de la Johns Hopkins University (JHU) para la NASA. Su objetivo es estudiar los cinturones de radiación de la Tierra desde dos órbitas elípticas de 605 x 30140 km (RBSP-A) y 625 x 35440 km (RBSP-B), con una inclinación de 10º y un periodo de 9 horas. De este modo, cada 75 días los satélites intercambiarán su posición con respecto a la Tierra, lo que permitirá estudiar los cambios de los cinturones de radiación con mayor resolución. La RBSP-A tiene una masa de 648 kg y la RSBP-B de 667 kg. Tienen un cuerpo principal de forma octogonal con unas dimensiones de 1,8 x 1,3 x 0,91 m. Cada una de las sondas del instrumento EFW alcanzan una longitud de 50 m una vez desplegadas.



RBSP (JHA/UJH/NASA).

Dimensiones de las naves (NASA).

Órbita de las RBSP (NASA).

Cada una de las naves lleva cinco instrumentos científicos:

Energetic particle, Composition, and Thermal Plasma Suite (ECT): instrumento destinado a obtener espectros energéticos de los electrones e iones de los cinturones de radiación con energías de 1 eV a varias decenas de MeV. Esta formado a su vez por los instrumentos MagEIS, HOPE y REPT. MagEIS (Magnetic Electron Ion Spectrometer) es un espectrómetro para estudiar los electrones con energías de 30 keV - 4 MeV, y 20 keV - 1 MeV para los iones. HOPE (Helium Oxygen Proton Electron) lleva detectores para identificar electrones, protones y núcleos de helio y oxígeno con energías inferiores a los 20 keV. REPT (Relativistic Electron Proton Telescope) se encargará de cubrir los electrones muy energéticos con energías de 4-10 MeV y protones con energías de 20-75 MeV.

Electric and Magnetic Field Instrument Suite and Integrated Science (EMFISIS): estudiará la relación entre la magnetosfera terrestre y las ondas de plasma con la aceleración experimentada de las partículas de  los cinturones. EMFISIS incluye los magnetómetros MAG y WAVES.

Electric Field and Waves Suite (EFW): instrumento para estudiar los campos eléctricos asociados a la magnetosfera terrestre. Consiste en un conjunto de cuatro antenas fijas y dos antenas extensibles.

RBSP Ion Composition Experiment (RBSPICE): su objetivo es observar los cambios de la magnetosfera interna durante las tormentas geomagnéticas midiendo la diferencia en la composición de los iones de los cinturones.

Relativistic Proton Spectrometer (RPS): medirá los protones del cinturón de radiación interno con una energía de 50 MeV-2 GeV.

Características de los instrumentos (NASA/APL/JHU).

Los satélites están estabilizados mediante giro y rotan a 5 rpm. El control de la misión dependerá del APL de la Universidad Johns Hopkins. La misión primaria tiene una duración de dos años y forma parte del programa Living with a star de la NASA. RBSP es la segunda misión de este programa tras el observatorio solar SDO.

Los cinturones de radiación, o cinturones de Van Allen, están formados por partículas energéticas atrapadas por el campo magnético terrestre. Existen dos cinturones principales: el cinturón interior se encuentra a 600-6000 km de altura y está formado por protones con energías de 10-100 MeV. Este cinturón interior es el más preocupante de cara a misiones tripuladas. El cinturón exterior está a 10000-65000 km y está constituido por electrones, pero también iones (principalmente núcleos atómicos: partículas alfa, y núcleos de oxígeno) con energías de 10 keV-10 MeV. Mientras que el cinturón interior es relativamente estable, el exterior está en constante cambio. La cantidad de partículas fluctúa enormemente, especialmente durante las tormentas geomagnéticas. Son precisamente estos cambios en el cinturón exterior el objetivo principal de RBSP. No olvidemos que el cinturón exterior afecta a satélites situados en órbita geoestacionaria, de ahí la importancia práctica del estudio de la variabilidad de los cinturones en general.

Cinturones de radiación (NASA).

Las RBSP estudiarán los cinturones de radiación terrestres (NASA/APL/JHU).

Logo de la misión (NASA/APL/JHU).

Atlas V

El Atlas V es un cohete de dos etapas que puede incorporar aceleradores de combustible sólido. La primera fase es un CCB (Common Core Booster) de 3,81 m de diámetro y 32,48 m de longitud. El CCB está fabricado en aluminio y tiene una masa inerte de 21277 kg. Emplea oxígeno líquido y queroseno (RP-1) con un motor de dos cámaras de combustión RD-180 construido  en Rusia por NPO Energomash. El RD-180 tiene una masa en seco de 5400 kg, un impulso específico de 311,3 (nivel del mar) - 337,8 s (vacío) y un empuje de 390,2 toneladas (nivel del mar) - 423,4 toneladas (vacío).

Atlas V 401 (ULA).

La primera etapa puede incorporar entre cero y tres cohetes de combustible sólido (SRB) de 1,55 m x 19,5 m, con 1361 kN de empuje cada uno (y un Isp de 275 s). Las toberas de cada SRB están inclinadas 3º.

La segunda etapa es la última versión de la clásica etapa criógenica Centaur (oxígeno e hidrógeno líquidos). Tiene 3,05 m x 12,68 m y hace uso de uno o dos motores RL 10-A-4-2 (Isp de 450,5 s) que proporcionan 99,2 kN de empuje en la versión con un sólo motor (SEC) o 198,4 kN en la de dos (DEC). Tiene una masa inerte de 2,086 toneladas y está fabricada en acero. Posee además 8 propulsores de hidracina de 40 N y cuatro de 27 N para el control de actitud de la etapa.

Características de la familia Atlas V 400 (ULA).

Las versiones de los Atlas V se identifican mediante un número de tres dígitos: el primero (4 ó 5), indica el tamaño de la cofia (4 ó 5 metros de diámetro respectivamente). La cofia de esta misión se denomina LPF (Large Payload Fairing), ya que era la cofia de mayor tamaño usada en otras versiones antiguas del Atlas. El segundo dígito señala la cantidad de cohetes de combustible sólido empleados (entre cero y tres para el Atlas V 400 y entre cero y cinco para el Atlas V 500). El último dígito indica la cantidad de motores que lleva la etapa Centaur (uno o dos). En el caso de este lanzamiento, se trataba de un Atlas V 401, es decir, incluye una cofia de 4 metros, ningún cohete sólido y un sólo motor en la etapa Centaur.

Construcción de las distintas partes del cohete (ULA).

Secuencia de procesado del lanzador (ULA).

Rampa de lanzamiento SLC-41 en Cape Canaveral AFB (ULA).

Fases del lanzamiento (ULA).

Trayectoria de lanzamiento (ULA).

Llegada de la primera etapa del Atlas V (ULA).

La segunda etapa Centaur hacia la rampa (ULA).

Preparación de las RBSP (NASA).

Las sondas en la cofia (NASA).

El cohete en la rampa (ULA/NASA).

Lanzamiento (NASA).

jueves, agosto 30, 2012

Kepler-47, otro sistema planetario circumbinario

La misión Kepler de la NASA ha descubierto un nuevo sistema planetario circumbinario, es decir, planetas que giran alrededor de dos estrellas al mismo tiempo. El sistema, conocido como Kepler-47 está formado por dos planetas: el primero, Kepler-47b, tiene un tamaño tres veces el de la Tierra y un periodo de 49,5 días. Se trata del exoplaneta circumbinario más pequeño descubierto hasta la fecha. El segundo, Kepler-47c es más grande. Es un exoneptuno con un tamaño 4,6 veces el terrestre y un periodo de 303,2 días. Al haber sido descubiertos mediante el método del tránsito, se desconocen sus masas exactas.

Representación artística de Kepler-47 (NASA/JPL-Caltech/T. Pyle).

Se trata del quinto sistema circumbinario descubierto por Kepler, después de Kepler-16, Kepler-34, Kepler-35 y Kepler-38. Con estos dos nuevos mundos, el número de planetas circumbinarios conocidos se eleva a seis. Pero lo interesante del caso es que Kepler-47c se halla en la zona habitable del sistema. Kepler-47c es con toda probabilidad un gigante de hielo y difícilmente podría ser habitable, pero es posible que se den ciertas condiciones de habitabilidad en algunas de sus hipotéticas lunar. En este caso, las supuestas formas de vida de Kepler-47c disfrutarían de un cielo muy distinto del nuestro. Kepler-47 es un sistema formado por dos estrellas que giran entre sí con un periodo de 7,5 días, una con la masa del sol y una enana roja de 0,4 masas solares. Un verdadero mundo de ciencia ficción. Eso sí, teniendo en cuenta que la NASA ya había usado el apelativo de 'Tatooine' para referirse a los otros planetas circumbinarios, es normal que haya decidido no emplearlo con Kepler-47c. Lo que se agradece, la verdad.

Comparativa entre los sistemas Kepler-47 y el Sistema Solar (NASA/JPL-Caltech/T. Pyle).

Disposición de las órbitas del sistema de Kepler-47 (Orosz et al.)

El baile cósmico de ambos astros provocaría cambios de hasta el 9% en la insolación que llega al planeta, y eso suponiendo que la órbita de Kepler-47c sea circular. Lo que nos permite dejar volar la imaginación. Además de las estaciones normales provocadas por la inclinación del eje planetario, con una duración un poco inferior a las terrestres, en este mundo tendríamos mini-estaciones de ocho días. Si se confirma que la órbita de Kepler-47c es elíptica, la cantidad de luz solar recibida variará aún más.

Se supone que los dos planetas de Kepler-47 se han formado más lejos de su posición actual y que han migrado hacia el interior del sistema. No en vano, los procesos de formación planetaria alrededor de sistemas binarios son bastante complejos.

Referencias:

martes, agosto 28, 2012

TOPS, las sondas predecesoras de las Voyager

Estos días celebramos el 35º aniversario del lanzamiento de la sonda Voyager 2, la primera de las hermanas Voyager en alcanzar el espacio y hasta la fecha la única sonda espacial que ha visitado Urano y Neptuno. La misión de la Voyager 2 constituye uno de los grandes logros de la humanidad y fue posible gracias a una inusual alineación planetaria de los planetas exteriores, una alineación que sólo se da cada 175 años. Gracias a esta casual disposición de los planetas gigantes, una sola nave fue capaz de visitar Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno usando simples maniobras de asistencia gravitatoria. Esta trayectoria fue descubierta y estudiada a mediados de los años 60 por muchos científicos, aunque sería el equipo de Gary Flandro del JPL de la NASA el primero en proponer su uso en una serie de misiones espaciales. La Voyager 2 ha sido el único artefacto humano que realizó este increíble viaje por los planetas exteriores antes de internarse en el espacio interestelar, revolucionando nuestro conocimiento sobre el Sistema Solar. Sin embargo, antes de las Voyager existió un programa aún más ambicioso: el proyecto TOPS, más conocido como Grand Tour.


Sonda TOPS (NASA).

El JPL sabía que la alineación planetaria de los años 70 era una oportunidad demasiado buena para dejarla escapar y propuso varias misiones que harían uso de este tipo de trayectorias, denominadas genéricamente como Grand Tour. Sí, en plural, porque en realidad se trataba de un conjunto de varias trayectorias muy similares. Curiosamente, hoy en día poca gente recuerda que el Grand Tour también hubiese permitido visitar Plutón, aunque a costa de dejar Neptuno u otro planeta fuera del paquete turístico. De hecho, la trayectoria más prometedora desde el punto de vista energético no era la que pasaba por Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno, sino por Júpiter, Saturno y Plutón (trayectoria JSP) o por Júpiter, Urano y Neptuno (trayectoria JUN). En este caso, la nave debía ser lanzada en 1976 o 1977 para la trayectoria JSP, o en 1979 para la JUN. De acuerdo con el esquema JSP, la sonda sobrevolaría Júpiter en 1979, Saturno en 1980 y Plutón en 1985-1986. En cuanto a JUN, la nave pasaría por Júpiter en 1981, por Urano en 1985 y por Neptuno en 1989.

Trayectorias JSP y JUN para el Grand Tour (NASA).

Trayectoria JSP (NASA).

En 1972 la propuesta ganadora del JPL para el Grand Tour pasó a ser conocida como el proyecto TOPS (Thermoelectric Outer Planets Spacecraft). El programa TOPS era realmente ambicioso. Para poder visitar todos los planetas exteriores, el JPL esperaba poder lanzar cuatro naves TOPS entre 1976 y 1979. Dos despegarían en una trayectoria Júpiter-Saturno-Plutón y otras dos en una trayectoria Júpiter-Urano-Neptuno. De este modo, no habría necesidad de usar la trayectoria JSUN para visitar los cuatro planetas exteriores más grandes en una sola misión, trayectoria que no se consideraba demasiado eficiente.

Cada sonda TOPS debía tener una masa de 822 kg (las Voyager terminarían pesando 722 kg) y estaría dotada de cuatro generadores de radioisótopos (RTG) con plutonio para generar electricidad. Los RTG de TOPS, denominados MHW-RTG (Multi-Hundred Watts RTG) serían finalmente los usados por las Voyager. También tendrían una antena plegable de 4,3 metros de diámetro parecida (la antena fija de las Voyager tendría 3,7 metros) a la que llevaría la sonda Galileo en los años 90. Hubiesen sido lanzadas mediante un cohete Titán-IIID y, salvo el uso de la antena plegable, su diseño era relativamente parecido al de las Voyager, con dos brazos principales que sobresalían del cuerpo de la nave. En uno de ellos se encontraban los cuatro RTGs (las Voyager llevarían tres en línea) y en el otro una plataforma móvil con instrumentos científicos. También se propuso equipar al menos dos de las naves con una sonda atmosférica para estudiar la atmósfera de Júpiter, sonda que sería muy parecida a la de la misión Galileo. Una de las partes más caras y complejas de TOPS era el ordenador central STAR (self-test and repair computer), capaz de autochequearse y realizar tareas de forma autónoma durante los diez años que duraría la misión primaria, todo un desafío tecnológico para la época. TOPS también tendría un sistema de telemetría avanzado denominado CATS (Computer Accessed Telemetry System).

Otra vista de las TOPS (NASA).

Detalle de la antena plegable de TOPS de 4,3 metros (NASA).

RTG de TOPS (NASA).

Configuración de lanzamiento de TOPS (NASA).

Plataforma de instrumentos de TOPS (NASA).

Proyecto de sonda atmosférica para el estudio de Júpiter (NASA).

Maqueta de TOPS para estudiar las dosis de radiación de los RTG sobre los instrumentos (NASA).

Desgraciadamente, TOPS tuvo que enfrentarse a la cruda realidad presupuestaria de la NASA de principios de los años 70. Por entonces, el proyecto ya se conocía popularmente como Grand Tour y se esperaba que alcanzase un coste de mil millones de dólares, toda una fortuna para los tiempos que corrían. De haber sido el único gran proyecto de sondas espaciales del momento, quizás podría haber salido adelante, pero la NASA ya estaba embarcada en el programa Voyager para lanzar una flotilla de naves a Marte (no confundir con el otro programa Voyager). Finalmente, el proyecto Voyager se convertiría en el programa Viking, pero eso no cambiaría el destino de TOPS, que sería cancelado de forma fulminante en 1973.

Las sondas TOPS no serían construidas, pero la NASA no se rindió e inmediatamente después de su cancelación, en 1973 propuso el proyecto de bajo coste Mariner Jupiter-Uranus o MJU 79. Con un precio de 360 millones, la misión MJU serían significativamente más económica que el Grand Tour. Esta reducción de precio se logró eliminando y simplificando varios instrumentos del vehículo, incluido el ordenador STAR, y reduciendo el número de sondas de cuatro a dos. Como su nombre indica, las dos sondas MJU emplearían una trayectoria tipo JUN, aunque en principio sólo visitarían los dos primeros planetas. Si el presupuesto lo permitía, entonces se daría luz verde a la misión de Neptuno. Las dos sondas MJU irían dotadas de cápsulas para el estudio de la atmósfera de Júpiter y Urano y su diseño ya era prácticamente idéntico al de las Voyager. En 1974 se decidió cambiar la trayectoria a JSUN y, consiguientemente, el programa pasó a denominarse Mariner Jupiter-Saturn (MJS 77), al mismo tiempo que se eliminaron las sondas atmosféricas para ahorrar dinero. Finalmente, en 1977 -pocos días antes del lanzamiento- el proyecto MJS sería bautizado oficialmente como Voyager, ahora que el nombre estaba libre después de que el programa homónimo se metamorfoseó en las Viking. Hasta ese momento, estaba previsto que las dos sondas se llamasen oficialmente Mariner 11 y Mariner 12. La NASA construyó tres sondas Voyager para esta misión. Una de ellas sirvió como posible reemplazo de las otras dos y no fue lanzada.

En principio, las dos sondas Voyager solamente debían viajar a Júpiter y Saturno, aunque el JPL logró presionar para que al menos una de las dos pudiese completar el Grand Tour original y visitar así los cuatro planetas gigantes. La Voyager 1 -lanzada después a pesar de su nombre- no seguiría la trayectoria de su hermana para poder sobrevolar de cerca Titán, la misteriosa luna de Saturno. A principios de los 80 no existían trayectorias que permitiesen al mismo tiempo un sobrevuelo de Titán y poder continuar un viaje hacia Urano. Los científicos del JPL pensaban que Titán bien merecía ese sacrificio. De hecho, si la Voyager 1 hubiese fallado antes de que su gemela alcanzase Saturno, la Voyager 2 habría sido dirigida hacia Titán y nuestra generación no habría podido gozar de las imágenes de Urano y Neptuno. Finalmente, la Voyager 2 pudo realizar una versión modesta del Grand Tour original, así que en cierto modo el proyecto TOPS pudo hacerse realidad.

La Mariner-Jupiter-Uranus con la sonda atmosférica en su parte inferior. Se aprecia la antena de retransmisión de datos para la sonda (NASA).

Mariner-Jupiter-Saturn (NASA).

Diseño final de las Voyager (NASA).

El proyecto TOPS habría permitido estudiar Urano y Neptuno con dos sondas en vez de una y visitar Plutón -también con dos naves- en una fecha tan temprana como 1985. Desgraciadamente, el gobierno norteamericano dejó escapar esta oportunidad. Pero no debemos desconsolarnos: ya queda menos para que la New Horizons llegue a Plutón.

Referencias:

lunes, agosto 27, 2012

¿Por qué fue Armstrong el primero en pisar la Luna?

Neil Armstrong, el primer ser humano en caminar sobre otro mundo, ha fallecido. Su nombre forma ya parte de la Historia y será recordado durante los siglos venideros. Pero, ¿por qué fue él el elegido?¿Qué factores influyeron en que fuese él y no otro el comandante del Apolo 11? De acuerdo con un mito que circula por ahí, Neil fue seleccionado por ser el único civil con experiencia en vuelos espaciales dentro del cuerpo de astronautas de la NASA. Pero este mito es falso. Sí, es cierto que Armstrong era civil en el momento del alunizaje, pero no es menos cierto que había sido piloto militar y de hecho realizó misiones de combate durante la Guerra de Corea (durante una de las cuales estuvo a punto de morir, por cierto).

¿Por qué fue Neil Armstrong y no otro? (NASA).

Lo cierto es que Neil Armstrong logró hacerse un hueco en la historia por puro azar. Era un magnífico profesional y un astronauta excelente, pero no era un superhombre ni un dios en la Tierra. Otros astronautas podrían haber ocupado su lugar fácilmente, astronautas que son desconocidos por la mayor parte del público hoy en día. En realidad, el principal culpable de que todo el mundo conozca a Neil Armstrong tenía un nombre y se llamaba Deke Slayton.

Deke fue uno de los primeros míticos siete astronautas de la NASA que participaron en el programa Mercury, aunque no llegó a volar en esta nave por culpa de una enfermedad cardíaca que le fue detectada de forma tardía. Con el tiempo, Deke terminaría por alcanzar el espacio durante la misión Apolo-Soyuz en 1975 después de curarse de su dolencia, pero su papel más destacado fue el que protagonizó durante el programa Apolo como 'astronauta jefe'. Bajo este extraño título, se escondía uno de los trabajos más importantes de la NASA: seleccionar las tripulaciones de las misiones espaciales de los programas Gemini y Apolo. A diferencia de la Unión Soviética, donde las tripulaciones eran asignadas mediante una Comisión Estatal en la que participaban numerosas organizaciones, la NASA le había otorgado a Deke a principios de los años 60 el poder supremo en este asunto. Nadie mejor que él para evaluar las habilidades y defectos de los miembros del cuerpo de astronautas, un cuerpo formado por excelentes pilotos, tan capacitados como competitivos.

Deke Slayton, el dios de los astronautas (NASA).

Deke era lo más parecido a un dios para los astronautas, aunque hasta su poder divino tenía límites. En concreto, su capacidad de maniobra dependía de los criterios impuestos por el director del Manned Spaceflight Center -actualmente el Johnson Space Center de Houston-, Robert Gilruth y del jefe directo de éste, George Mueller. Por lo general, Gilruth no se entrometía en las decisiones de Deke, salvo por unas cuantas excepciones. La más sonada fue la relacionada con el Apolo 7. Durante la primera misión tripulada del programa Apolo, la tripulación -Wally Schirra, Donn Eisele y Walter Cunningham- se enfrentó de forma abierta al control de tierra en varias ocasiones, desatando la ira de Gilruth. Como resultado, Gilruth ordenó a Deke que se abstuviese de elegir a cualquiera de los tres para cualquier misión posterior. Ninguno volvería a viajar al espacio.

Pero Deke no era un tirano. Como astronauta, sabía que si algo podía minar la moral de sus compañeros era la apariencia de arbitrariedad a la hora de ejercer su poder. Y por este motivo, durante el programa Gemini se estableció el rito de la 'rotación'. Según esta regla no escrita, la tripulación de reserva de una misión se convertiría -salvo accidentes o imprevistos- en la tripulación principal tres misiones más tarde.

De entre todos los astronautas del programa Gemini, la mayoría podía haberse convertido en el primer hombre en caminar sobre la Luna. Pero hubo dos acontecimientos que marcarían a fuego la elección de tripulaciones del programa Apolo. El primero fue la muerte en accidente de aviación de la tripulación de la Gemini 9 en febrero de 1966, formada por Charles Bassett y Elliot See. Si Bassett y See no hubiesen fallecido, habrían entrado en la rotación del Apolo y habrían desplazado con toda seguridad a algunos de los astronautas que participaron en estas misiones. El segundo acontecimiento, más traumático aún, fue el accidente del Apolo 1 (AS-204) en febrero de 1967, en el que perecieron Gus Grissom, Ed White y Roger Chaffee. Grissom era uno de los favoritos de Deke y siempre se dijo que era figuraba en la lista de candidatos para comandar la primera misión de alunizaje. No ocurría lo mismo con White y Chaffee, a quienes Deke pensaba trasladar al AAP (Apollo Applications Program) tras la misión. De no haberse producido esta tragedia, quizás hoy en día estaríamos hablando de Grissom como el primer hombre sobre la Luna. ¿Y su compañero? No lo sabemos, obviamente, pero lo más probable es que hubiese sido Eisele, Aldrin o Bean.

Elliot See y Charles Bassett, la tripulación original de la Gemini 9 (NASA).

Gus Grissom bien podría haber sido el primer hombre en pisar la Luna (NASA).

Por supuesto, todo esto no son más que simples especulaciones. El accidente del Apolo 1 cambió por completo la planificación del programa Apolo y el orden de misiones. El momento clave para determinar quién sería el primer hombre sobre la Luna tendría lugar en mayo de 1967, cuando Deke anunció las tripulaciones principales y de reserva de los Apolo 7, 8 y 9. Según Deke, una de esas seis tripulaciones sería asignada a la primera misión de alunizaje. En concreto, Deke designó seis comandantes: Schirra, Borman, McDivitt, Stafford, Armstrong y Conrad. Cualquiera de ellos podía haber pilotado la misión para aterrizar sobre la Luna.

La segunda selección de astronautas de la NASA: See, McDivitt, Lovell, White, Stafford, Conrad, Borman, Armstrong y Young. Casi cualquiera de ellos podría haber sido el primer hombre en la Luna (NASA).

Por entonces, no estaba nada claro que el Apolo 11 fuese la primera misión en alcanzar la superficie lunar -cabía la posibilidad de más accidentes o misiones adicionales de prueba-, pero de ser así, la implacable rotación dictaba que la tripulación de reserva del Apolo 8 sería la tripulación primaria del Apolo 11. Estaba previsto que el Apolo 8 despegase a finales de 1968 para llevar a cabo la primera prueba del módulo lunar en órbita baja. La tripulación principal del Apolo 8 debía estar formada por James McDivitt, David Scott y Russell Schweickart. Pero, y aquí viene lo importante, la tripulación de reserva estaba formada por Charles Conrad, Richard Gordon y Clifton Williams. De haberse mantenido los planes originales de 1967, es posible que los primeros hombres en pisar la Luna hubieran sido Charles Conrad y Clifton Williams. Desgraciadamente, Williams murió en un accidente aéreo a finales de 1967 y su puesto fue ocupado por Alan Bean a petición expresa de Conrad. Finalmente, Conrad y Bean pisarían finalmente la superficie lunar en el Apolo 12.

Clifton Williams (NASA).

Sin embargo, en 1968 la NASA decidió lanzar de forma imprevista el Apolo 8 hacia la Luna sin módulo lunar para adelantarse a un posible lanzamiento tripulado soviético del programa Zond/7K-L1. Y, aunque hoy nos pueda parecer una decisión increíble, McDivitt rehusó el honor de comandar la primera misión tripulada a nuestro satélite. Su tripulación se había entrenado para pilotar el módulo lunar y eso es lo que iban a hacer, con Luna o sin Luna. Como resultado, Deke cambió el orden de las tripulaciones principales y de reserva de los Apolo 8 y Apolo 9. ¿Y adivinan cuál era la tripulación de reserva del 'nuevo' Apolo 8? Efectivamente, Neil Armstrong, Buzz Aldrin y Mike Collins. Bueno, en realidad, eran Armstrong, Aldrin y Lovell. Vale la pena recordar que en principio Collins debía haber volado en el Apolo 8, pero tuvo que ser sometido a una operación de cuello y su puesto lo ocupó Jim Lovell.

En realidad, de entre los seis comandantes del grupo de 1967, los favoritos de Deke para dirigir la primera misión de aterrizaje en la Luna siempre habían sido James McDivitt y Frank Borman, con Tom Stafford siguiéndoles muy de cerca. Aunque la rotación dictaba que Armstrong y su tripulación debían viajar en el Apolo 11, es muy posible que Deke se hubiera saltado su sacrosanta regla -como de hecho lo hizo en posteriores misiones- si McDivitt o Borman hubiesen pedido expresamente comandar el Apolo 11.

Frank Borman, comandante del Apolo 8 (NASA).

James McDivitt, comandante del Apolo 9 (NASA).

El 6 de mayo de 1968 tuvo lugar otro incidente que podía haber cambiado el curso de la historia. Ese día, Armstrong tuvo que eyectarse del vehículo LLRV-1 usado para simular el descenso del LM en la Luna. El LLRV había perdido el control y se estrelló poco después. De haber resultado herido de consideración, sin duda habría sido desplazado de la rotación. ¿Quién habría ocupado su puesto? No lo sabemos con certeza, pero sí sabemos que el comandante de reserva del Apolo 11 sería Jim Lovell. En este caso, la tripulación del Apolo 11 quizás habría estado formada por Lovell, Aldrin y Collins. ¿Y si el Apolo 11 no hubiese logrado su objetivo? Cabía dentro de lo probable que algo saliese mal y que la misión no lograse llegar a la Luna. En un gesto sin precedentes, Deke anunció a los astronautas del Apolo 11 justo antes del lanzamiento que si algo salía mal, ellos serían los tripulantes de la siguiente misión. Por supuesto, nunca sabremos si habría cumplido su palabra. Por otro lado, en el caso de que la tripulación hubiese muerto, los primeros hombres en la Luna habrían sido Conrad y Bean en el Apolo 12.

Armstrong en paracaídas tras el accidente del LLRV-1 (NASA).

Jim Lovell, comandante del Apolo 13 (NASA).

Pero el hecho de que Armstrong y Aldrin viajasen juntos a la superficie lunar a bordo del Eagle no implicaba necesariamente que Armstrong fuese el primero en pisar la Luna. ¿Por qué no Aldrin? Al fin y al cabo, durante las misiones Gemini, era el piloto, no el comandante, el encargado de realizar las actividades extravehiculares. Bien podría ocurrir lo mismo en el Apolo. En realidad, el debate no tenía sentido, porque los ingenieros de Grumman habían decidido mucho antes que la escotilla del LM se abriese hacia la derecha para que el astronauta situado en la parte izquierda -es decir el comandante- saliese al exterior primero. Aunque a petición de Aldrin se ensayó en tierra una maniobra que permitiese salir primero al piloto del módulo lunar -o sea, a él-, la NASA la consideró demasiado arriesgada. El pequeño espacio dentro del LM limitaba severamente las contorsiones de dos hombres enfundados en trajes espaciales A7L presurizados y equipados con sus respectivas mochilas de soporte vital. No había nada más que discutir. Armstrong sería el primero.

Como vemos, el que Armstrong se convirtiese en el primer hombre en pisar otro mundo nunca fue algo garantizado. Si la historia hubiese seguido otro camino, hoy podríamos estar hablando de Grissom, McDivitt, Borman o Conrad como el primer ser humano en pisar la Luna. Sea como sea, siempre tiene que haber un primero. Y el destino quiso que fuese Armstrong.

Referencias:
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