lunes, agosto 31, 2009

Phobos-Grunt en noviembre

En el reciente festival aéreo MAKS 2009, las autoridades rusas confirmaron el lanzamiento de la sonda marciana Phobos-Grunt el próximo noviembre. La nave irá acompañada por la primera sonda planetaria china, la Yinghuo-1 (萤火一号), de 115 kg. Recientemente, las autoridades chinas también han confirmado que el lanzamiento se llevará a cabo en noviembre. En todo caso, el próximo 20 de septiembre termina el plazo de las pruebas de integración de la sonda. Si dichas pruebas no finalizan antes de esa fecha, la misión deberá ser pospuesta a 2011. Recordemos que con la Phobos-Grunt y la Yinghuo-1 también viaja el experimento MetNet MPM, con participación española. Las sondas deberán despegar a bordo de un cohete Zenit-3F desde Baikonur.


Phobos-Grunt (IKI).

MRR: un rover mediano

Tras el éxito de los MERs (Mars Exploration Rovers) Spirit y Opportunity, la NASA comenzó el desarrollo de un vehículo mayor y más capaz que acabaría convirtiéndose en Curiosity (o Mars Science Laboratory, MSL). Pero Curiosity ha resultado ser -¡oh, sorpresa!- mucho más caro y complejo de lo esperado inicialmente, generando retrasos y sobrecostes de forma alarmante. Por este motivo, el lanzamiento del MSL ha sido recientemente pospuesto hasta 2011. El caso es que la NASA no sabe muy bien qué hacer con su programa de exploración de Marte tras el MSL y, aunque existen planes para unificar los programas marcianos de la ESA y la NASA, todavía no hay nada definido.

En este marco, hace poco se celebró la última reunión del MEPAG (Mars Exploration Analysis Group) para fijar el rumbo del programa marciano y definir nuevas estrategias. Una de las presentaciones más interesantes fue la propuesta de un rover de dimensiones medias, denominado MRR (Mid-Range Rover). Como su nombre indica, MRR tendría un tamaño intermedio entre el de Curiosity y el de los MERs y debería ser lanzado en 2018 (al igual que el rover europeo Exomars). La sonda costaría poco más de 1000 millones de dólares y además sería precursora de la planeada misión para el retorno de muestras marcianas. La misión de recogida de muestras tendría un coste superior a los 6 mil millones de dólares y protagonizaría el programa de exploración marciano en la década de 2020. Este septiembre se deberá tomar una decisión preliminar sobre si esta misión deberá ser prioritaria o no en el marco del Planetary Science Decadal Survey. Aunque la masa de los instrumentos científicos del MRR no sería muy superior a la de los MERs, se beneficiaría de la experiencia ganada en el diseño de los rovers anteriores y del uso de nuevas tecnologías para conseguir un retorno científico considerable. De todas formas, está por ver si la ciencia generada por MRR justifica su coste.


MRR (NASA).

domingo, agosto 30, 2009

Adiós a la Luna y...¿al futuro?

El verano de 2009 pasará a la Historia como un punto de inflexión en la exploración tripulada del espacio, como el momento en el que la Humanidad renunció oficialmente a viajar más allá de la órbita baja de nuestro planeta. La eterna polémica entre partidarios de las sondas espaciales y las misiones tripuladas ha llegado finalmente a su fin. Debemos aceptar la realidad: el futuro es de las naves no tripuladas. El hombre no irá más allá de la Tierra en los próximos cincuenta años.

Al menos, esto es lo que se desprende de los resultados de la Comisión Augustine, que ofrecerá a la administración Obama en su informe final las recomendaciones sobre el futuro de la exploración tripulada del espacio. Según la Comisión, con el presupuesto actual de la NASA no es posible viajar a la Luna, ni a Marte, ni a ningún lugar del Sistema Solar, ni siquiera a los asteroides más cercanos. Esto es lo que hay, ni más, ni menos. Adiós al Programa Constellation, adiós al Ares V, adiós al módulo lunar Altair, adiós a las bases lunares, adiós a Marte. Lo único que la NASA puede hacer ahora es lo mismo que ha hecho desde 1972: continuar con misiones en órbita baja y rezar para que todo siga igual. Porque el programa tripulado estadounidense está más cerca de la desaparición que nunca y sólo la existencia de programas similares en otras naciones permitirán que la NASA siga mandando a sus astronautas al espacio.

Creo que uno de los momentos más deprimentes de mi vida adulta ha sido ver la comparecencia de Sally Ride -miembro de la Comisión- dando las malas noticias a un público ilusionado ante la perspectiva de una nueva era de exploración. "Lo siento, amigos. Nos quedamos en casa", parecía decir con tristeza la mirada de la ex astronauta. Como muchos nos temíamos, al final el Programa Constellation ha terminado como la malograda Space Exploration Initiative (SEI) de finales de los 80. Otro proyecto más a olvidar, simples sueños fantásticos propios de una especie de simios inteligentes con aires de grandeza.

A pocos se les escapa la ironía de la situación: en el mismo año que se celebra el 40º aniversario de la llegada del hombre a la Luna, la NASA decide darle la espalda al Sistema Solar de forma definitiva. La decepción es aún mayor si tenemos en cuenta la expectación que se había creado en las últimas semanas a raíz de las presentaciones ante el comité. Aunque estaba claro que el Programa Constellation no podía seguir adelante tal y como fue propuesto originalmente, parecía que la Comisión podría decantarse por estrategias más modestas -pero no por ello menos interesantes- consistentes en sobrevuelos de Marte y Venus o en la visita a asteroides cercanos. Pero no. La Comisión ha sido realista y ha comprobado que cualquier misión fuera de la órbita baja está simplemente más allá de la capacidad presupuestaria de la NASA.

Muchos dirán que no, que la puerta no está cerrada, que en el futuro las cosas pueden cambiar. Al fin y al cabo, la Comisión Augustine sólo influye en el programa espacial de los Estados Unidos, no en el del resto de naciones con programas tripulados. Quizás China, -o la India, o Rusia- o una unión de varias naciones, acaben por darnos una sorpresa. Y sin duda, esto es posible. La exploración tripulada del espacio es, ante todo, un compromiso político. Si la situación internacional cambia lo suficiente, las misiones interplanetarias podrían hacerse realidad.

Pero lo que no se puede es luchar contra los fríos cálculos matemáticos. A menos que en los próximos años tenga lugar una revolución en la tecnología astronáutica, cualquier misión espacial debe atenerse a los estrictos requisitos de la ingeniería. Y estos requisitos nos dicen que para volver a la Luna o viajar a Marte hace falta un lanzador de gran potencia (como el Saturno V, el Energía o el Ares V) que permita vencer el pozo gravitatorio de la Tierra. Y lo cierto es que la Comisión ha enterrado casi definitivamente la posibilidad de desarrollar un cohete de estas características en un futuro cercano. Si algún día los EEUU deciden cambiar de opinión y viajar más allá de la órbita baja, deberán desarrollar primero un lanzador de este tipo. Y esto es algo que no se consigue en un par de años, como la reciente y problemática historia de los cohetes Ares ha dejado patente. Si la administración Obama acepta las recomendaciones de la Comisión -algo más que probable-, en la próxima década no veremos un Ares V ni un Ares IV. En todo caso, no sería hasta 2030-2040 cuando los Estados Unidos podrían plantearse nuevamente el desarrollo de un cohete potente, lo que supondría que la vuelta a la Luna o el viaje a Marte no tendría lugar antes de 2050, como muy pronto.

Podríamos buscarle el lado positivo a esta tragedia y pensar que el desarrollo de sondas espaciales no tripuladas sufrirá un empuje adicional con los fondos liberados por el programa tripulado, pero, desgraciadamente, esto no va a suceder. Las misiones realmente ambiciosas para explorar el Sistema Solar, como la Jupiter Europa Orbiter u otras similares, llegarán a su objetivo dentro de quince años, como poco. Nunca antes había sido tan evidente la tremenda dificultad que conlleva la exploración del espacio y lo lejos que quedan los sueños de los pioneros, ahora poco menos que fantasías infantiles que jamás se harán realidad. Al menos, no durante nuestra vida.

Es difícil calibrar con objetividad los resultados de la Comisión y la profunda decepción que suponen para la mayor parte de entusiastas de la exploración espacial. Somos muchos los que crecimos pensando que el viaje a Marte estaba a la vuelta de la esquina. Primero nos decían que se llevaría a cabo en 2010, luego en 2020, para finalmente dejarlo de forma ambigua en el periodo 2030-2040. Pero lamentablemente, no va a ser así. No veremos un hombre en Marte -ni en la Luna- en 2030 ni en 2040. Lo que implica que cada vez es más probable que ningún miembro de mi generación -y quizás de la siguiente- sea testigo de este acontecimiento. Es hora de despertar a la realidad: viajar al espacio es costoso y complejo, mucho más de lo que nos imaginábamos hace unas décadas. Y en todo caso, ya podemos dar gracias de tener una estación espacial permanentemente habitada y vuelos espaciales rutinarios.

Por supuesto, la esperanza es lo último que se pierde. Quizás una misión internacional a nuestro satélite o a Marte esté a la vuelta de la esquina, esperando que la coyuntura económica y política sea la adecuada. Quizás. Pero es muy difícil no ser pesimista en estos tiempos que corren. La NASA ha tenido en sus manos una oportunidad para ir más allá de nuestro planeta que probablemente no se presente en muchísimo tiempo. Y la ha dejado escapar. Bienvenidos al futuro.


R.I.P.

Dos películas

Hacía tiempo que no tenía ganas de ver una película en el cine. Ahora son dos las que me gustaría ver: Ágora y Avatar. Vale la pena ver los trailers:





Sólo espero que no me decepcionen demasiado...

Adiós a la Chandrayaan-1

La agencia espacial india (ISRO) ha comunicado el fin de operaciones de la sonda lunar Chandrayaan-1 tras perder el contacto con la nave el pasado 27 de agosto. Termina así una misión que comenzó el 22 de octubre del año pasado y que debía haberse prolongado durante dos años. El pasado mayo la sonda había perdido un sensor estelar y en julio había experimentado problemas con el control de la temperatura. Pese a todo, no está claro por qué el ISRO se ha rendido tan pronto y no ha intentado restablecer el control de la nave. En todo caso, Chandrayaan-1 -que ha sido la primera sonda lunar india y la tercera asiática tras la Kaguya japonesa y la Chang'e china- ha demostrado la capacidad de India para llevar a cabo misiones espaciales a otros mundos.

¿Soyuz para la ESA?

Tras la retirada del transbordador espacial norteamericano el próximo año -o como muy tarde en 2011-, las naves rusas Soyuz se convertirán en la única forma de acceso a la ISS. La NASA ya ha firmado varios acuerdos con la agencia espacial rusa Roskosmos para transportar a sus tripulaciones a bordo de la Soyuz, pero ahora parece que la ESA también está estudiando seriamente la posibilidad de comprar naves rusas para llevar a sus astronautas hasta la estación a partir de 2013. El problema es que la empresa fabricante de las Soyuz, RKK Energía, debería pasar de construir cuatro naves al año a cinco, una cifra que aparentemente roza los límites técnicos de la empresa. En todo caso, si al final hay acuerdo se trataría de una buena noticia para el programa espacial tripulado ruso, que se aseguraría de esta forma otra fuente de financiación externa.

sábado, agosto 29, 2009

STS-128 Discovery

Hoy 29 de agosto a las 03:59 UTC ha despegado el transbordador Discovery (OV-103) desde la rampa 39A del Centro Espacial Kennedy en el marco de la misión STS-128 (17A). El objetivo de esta misión de 14 días es transportar siete toneladas de equipos y víveres a la Estación Espacial Internacional (ISS) a bordo del módulo presurizado MPLM (Multi-Purpose Logistics Module) Leonardo (FM1).

La tripulación está formada por el comandante Rick Sturckow, el piloto Kevin Ford, los especialistas de misión Patrick Forrester (MS-1), José Hernández (MS-2), John "Danny" Olivas (MS-3), Christer Fuglesang (ESA, MS-4) y Nicole Stott (MS-5). Stott se unirá a la Expedición 20 a bordo de la ISS, mientras que Timothy Kopra regresará en el Discovery como MS-5.


Tripulación. Sentados: comandante Rick Sturckow (derecha) y el piloto Kevin Ford. De pie, desde la izquierda: José Hernández, John "Danny" Olivas, Nicole Stott, Christer Fuglesang y Patrick Forrester (NASA).


Emblema de la misión (NASA).

El módulo Leonardo incluye varios armarios (racks) de equipo científico y víveres, así como un camarote para la tripulación (Crew Quarters, CQ) que será instalado en el módulo japonés Kibo, complementando a los dos ya instalados en el Harmony.


Interior y exterior de un camarote CQ (NASA).

El Discovery también transportará a la ISS el Node 3 Air Revitalization System Rack (N3 ARS), que incluye un sistema de eliminación del dióxido de carbono de la atmósfera de la estación (Carbon Dioxide Removal Assembly, CDRA), otro para la monitorización y eliminación de gases y sustancias nocivas (Trace Contaminant Control Subassembly, TCCS) y otro sistema para el análisis de los gases en la ISS (Major Constituent Analyzer, MCA). El N3 ARS será instalado temporalmente en el Kibo, para posteriormente ser trasladado al nodo Tranquility cuando éste sea acoplado con la ISS.


N3 ARS (NASA).


Módulo MPLM Leonardo (NASA).



Configuración de la carga útil de la STS-128 (NASA).

Plan de vuelo:
  • Día 1 (29 agosto 2009): lanzamiento. Apertura puertas de la bodega de carga. Despliegue antena banda Ku. Activación del brazo robot Canadarm.
  • Día 2 (30 agosto): inspección del escudo térmico (TPS) con el Shuttle Robotic Arm/Orbiter Boom Sensor System (OBSS). Extensión del anillo de acoplamiento. Comprobación de los trajes espaciales EMU.
  • Día 3 (31 agosto): acoplamiento con la ISS. "Pitch maneuver" para inspeccionar el escudo térmico desde la estación. Nicole Stott se une a la Expedición 20 y Kopra a la tripulación de la STS-128.
  • Día 4 (1 septiembre): instalación del módulo MPLM Leonardo en el nodo nadir del módulo Harmony. Activación del Leonardo e ingreso de la tripulación en su interior.
  • Día 5 (2 septiembre): EVA-1 de Danny Olivas y Nicole Stott para retirar tanques de amoniaco en el segmento P1 y varios experimentos en el exterior del módulo europeo Columbus. Traslado de la cinta de ejercicio COLBERT (Combined Operational Load Bearing External Resistance Treadmill) desde el Leonardo al interior de la ISS.

Primera pareja de "spacewalkers" (NASA).


COLBERT (NASA).
  • Día 6 (3 septiembre): traslado de racks desde el Leonardo a la ISS.
  • Día 7 (4 septiembre): EVA-2 de Danny Olivas y Christer Fuglesang para terminar el recambio de los tanques de amoniaco en el P1.

Segunda pareja de "spacewalkers" (NASA).
  • Día 8 (5 septiembre): día libre. Conferencias de prensa.
  • Día 9 (6 septiembre): EVA-3 de Danny Olivas y Christer Fuglesang para preparar el cableado de cara al acoplamiento del Nodo 3 (Tranquility), reemplazar giróscopos e instalar antenas GPS en el segmento S0.
  • Día 10 (7 septiembre): traslado de equipo del Leonardo.
  • Día 11 (8 septiembre): desactivación del Leonardo. Desacoplamiento e inserción del Leonardo en la bodega de carga del Discovery. Cierre de escotillas entre el Discovery y la ISS.
  • Día 12 (9 septiembre): separación del Discovery. Inspección del escudo térmico con el OBSS.
  • Día 13 (10 septiembre): preparaciones para la reentrada. Comprobación de los motores.
  • Día 14 (11 septiembre): reentrada y aterrizaje.



Lanzamiento (NASA).

Vídeo del lanzamiento:



Más información:

Lanzamientos en agosto

Repaso a los lanzamientos que han tenido lugar en este mes estival:
  • 11 agosto 2009 (19:47 UTC): lanzamiento Proton-M/Briz-M (ILS) con el satélite AsiaSat-5 desde la rampa nº 39 del Área 200 de Baikonur. El AsiaSat-5 es un satélite de comunicaciones geoestacionario de 3670 kg construido por Space Systems/Loral basado en el bus LS-1300. Será operado por Asia Satellite Communications Co. Ltd. (AsiaSat) durante una vida útil de 15 años.

AsiaSat-5 (ILS).


El AsiaSat-5 en Baikonur (ILS).


Carga de combustible de la etapa Briz-M (ILS).



Lanzamiento (ILS).



Inserción orbital del AsiaSat-5 (ILS).

Vídeo del lanzamiento:



Animación del lanzamiento:



  • 17 agosto 2009 (10:35 UTC): lanzamiento de un Delta-2 7925-9.5 (D343) (ULA) desde la rampa SLC-17 de la Base de Cabo Cañaveral. A bordo iba el 21º y último satélite Navstar -GPS IIR-21 (M)- de la constelación de posicionamiento global GPS que ha sido lanzado por un Delta II.

Delta-2 7925 (ULA).


Traza de la órbita (ULA).


Satélite GPS IIR-21 (M) (Lockheed Martin).


Lanzamiento (ULA).
  • 21 agosto 2009 (22:09 UTC): lanzamiento de un Ariane 5 ECA (V190/L548) desde la rampa ELA-3 de Kourou. En su interior viajaban los satélites de telecomunicaciones geoestacionarios JCSAT-12 y Optus D3. JCSAT-12 es un satélite de 4000 kg construido por Lockheed Martin Commercial Space Systems para SKY Perfect JSAT Corporation, de Japón. Optus D3, de 2500 kg, ha sido construido por Orbital Sciences Corporation para la empresa australiana Optus y proveerá servicios de transmisión de TV a la zona de Australia y Nueva Zelanda.

JCSAT-12 (Arianespace).


Satélite Optus D3 (Arianespace).


Configuración de lanzamiento (Arianespace).
  • 25 agosto 2009 (08:00 UTC): lanzamiento del cohete surcoreano Naro-1 (KSLV-1) desde el centro espacial de Naro. En este lanzamiento el cohete portaba el STSAT-2 (Science and Technology Satellite-2), de unos 100 kg. Sin embargo, debido a una incorrecta separación de la cofia, el satélite no pudo alcanzar la órbita prevista. El KSLV-1 es fruto de la cooperación entre la empresa rusa Khrunichev y Corea del Sur. Khrunichev proporciona la primera etapa del cohete, que presenta un diseño muy similar a la primera etapa (URM-1) del futuro cohete Angará ruso. Es por esto que este lanzamiento presentaba un gran interés desde el punto de vista del futuro del programa espacial ruso.



KSLV-1 (Khrunichev/KARI).



Etapa superior de combustible sólido del KSLV y la cofia, de fabricación surcoreana (KARI).


Pruebas de la separación de la cofia, que no se separó correctamente en el lanzamiento (KARI).


Satélite STSAT-2 (KARI).


Lanzamiento KSLV-1 (Khrunichev).

Vídeo del lanzamiento:



Y aunque no es un lanzamiento propiamente dicho, vale la pena ver las imágenes del ensamblado del Ares I-X:




Maqueta del MIM-1

Seguimos con fotografías curiosas de naves espaciales rusas. Ahora le toca el turno al módulo ruso MRM-1 (Mini Research Module 1) o MIM-1 (Малый Исследовательский Модуль 1), también conocido como DCM (Docking Cargo Module), en ruso SGM (СГМ, Стыковочно-Грузовой модуль). O mejor dicho, lo que podemos ver son imágenes de la maqueta técnica del MIM-1 y las pruebas de integración con el brazo robótico ERA (European Robotic Arm) de la ESA.







Trabajos con la maqueta técnica del MIM-1 (RKK Energía).

El MIM-1, de 7,9 toneladas y fabricado por RKK Energía, es en realidad la sección presurizada de la malograda Science Power Platform (SPP), el módulo con paneles solares que debía otorgar independencia energética al segmento ruso de la estación. La SPP fue cancelada por problemas presupuestarios y, posteriormente, Roskosmos y la NASA firmaron un acuerdo para suministrar al segmento ruso la energía generada por los paneles norteamericanos. El MIM-1 será enviado a la ISS en la misión STS-132 a bordo del transbordador espacial Atlantis en 2010. En el exterior del MRM-1 viajará una pequeña esclusa, el brazo ERA y un radiador -que deberán unirse en 2011 al módulo MLM- y será acoplado al puerto nadir del Zaryá.


El MIM-1 (NASA).


Brazo ERA (ESA).


El segmento ruso de la ISS en 2011 (RKK Energía).

Por cierto, para revisar el estado de los planes del segmento ruso, vale la pena echarle un vistazo a este documento.


MIM-1 (NASA).


MIM-2 (NASA).


MLM (NASA).

Vídeo de los MIM:



Actualización 31 agosto: más imágenes del MIM-1 aquí y aquí.

Pruebas acústicas:





Pruebas en la cámara de vacío:




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