El próximo mes de junio la NASA debe elegir cuál debe ser su próxima misión "barata" o, mejor dicho, de tipo Discovery. Los
candidatos son TiME (
Titan Mare Explorer), un barco para explorar los mares de metano de Titán, CHopper (
Comet Hopper), una sonda para el estudio de un núcleo cometario e InSight, una nave para estudiar Marte.
InSight (Interior Exploration using Seismic Investigations, Geodesy and Heat Transport) -antes conocida como GEMS (
Geophysical Monitoring Station)- es, como bien indica su nuevo nombre, una sonda que debe estudiar el interior de Marte mediante estudios sísmicos y de transporte de calor en el subsuelo. Lo curioso de InSight es que, de acuerdo con el polémico
presupuesto de la NASA para 2013, bien podría ser
la última misión que la NASA lance en esta década después de
MAVEN (por supuesto, si finalmente no es seleccionada, entonces MAVEN tendría ser el dudoso honor de ser la última). InSight pretendé descubrir algunos de los numerosos misterios que encierra el interior del planeta rojo, como por ejemplo: ¿cuál es el tamaño del núcleo de Marte?¿Se halla en estado líquido o sólido?¿Cuál es la composición del manto marciano?¿Cómo se distribuye la actividad sísmica actual en la superficie de Marte? Lo cierto es que pese al interés de estas preguntas, hasta la fecha la mayoría de misiones no han estado equipadas con instrumentos capaces de responderlas directamente. Las sondas Viking incorporaban un instrumento geofísico que no funcionó correctamente y las misiones Mars 96 y Mars Polar Lander, que incluían instrumentos para el estudio del subsuelo marciano, también fracasaron.
Sonda InSight (NASA).
Aunque se han realizado mapas de gravedad de Marte a partir de las perturbaciones de las sondas orbitales que nos permiten inferir ciertos límites para los modelos del interior del planeta, es necesario llevar a cabo un estudio directo para poder conocer de primera mano las condiciones que reinan actualmente en el centro del planeta rojo. Además, el estudio del interior de Marte es importante porque permitiría explicar la evolución de nuestro propio planeta y los procesos de formación de planetas terrestres. El interior de Marte es más frío que el de la Tierra, lo que habría preservado los minerales formados en las condiciones que existieron en la Tierra en el pasado y que han sido borrados por las altas temperaturas internas de nuestro mundo.
Para ello, InSight llevará dos instrumentos principales: un sismómetro avanzado (SEIS,
Seismic Experiment for Interior Structure) y un instrumento para medir el flujo de calor en el subsuelo marciano (HP3,
Heat Flow and Physical Properties Probe). También incorporará una cámara en blanco y negro (IDC,
Instrument Deployment Camera) situada en el brazo robot (IDA,
Instrument Deployment Arm) que desplegará los dos instrumentos antes mencionados -para saber en qué lugar de la zona de aterrizaje hay que colocarlos- y una pequeña estación meteorológica. Un instrumento adicional (RISE,
Rotation and Interior Structure Experiment) usará el efecto Doppler en la señal de la telemetría para determinar si el planeta posee un interior sólido o líquido. Todo ello instalado en un vehículo con un diseño similar al de la misión
Phoenix -a su vez basado en las misiones Mars Polar Lander y Mars Surveyor 2001- con el fin de ahorrar tiempo y dinero. Puesto que InSight usará energía solar, el lugar de aterrizaje queda restringida a zonas que estén situadas por debajo de latitudes de +15º y -15º, y con una elevación inferior a los 0 kilómetros con respecto a al altura media del planeta (para permitir así el despliegue correcto del paracaídas). Debido a que Marte carece de tectónica de placas, los focos sísmicos internos serán muy escasos, si es que existen, y la mayoría de "sacudidas" de la corteza se originarán por el impacto de meteoros o por el viento al chocar con el relieve. Es decir, InSight no será una misión espectacular como los MERs o Curiosity, sino que habrá que esperar muchos años para obtener resultados realmente interesantes.
¿Cómo es el interior de Marte? (NASA).
No obstante, esta misión presenta dos inconvenientes bastante serios. El primero es que diseñar un instrumento como HP3 capaz de perforar la superficie marciana hasta varios metros de profundidad no es una tarea sencilla, especialmente si queremos que el presupuesto no supere los límites de una misión Discovery. El segundo, más grave, es que para estudiar en detalle el interior marciano hacen falta tres sondas como mínimo situadas en distintas zonas de la superficie con el fin de triangular las señales sísmicas. Por este motivo, la información sobre la estructura del interior marciano que puede aportar InSight será muy limitada, así que no es de extrañar que el equipo de la sonda haya decidido promocionar la parte sobre el estudio del flujo de calor del subsuelo en detrimento de los datos sismológicos. InSight se presenta por tanto como una sonda precursora, pero tal y como está el panorama de la exploración planetaria, no hay previstas muchas misiones posteriores -por no decir ninguna- que pueda continuar con este tipo de investigaciones en el futuro.
Personalmente, creo que la próxima misión Discovery debería ser TiME. Titán se merece un estudio en detalle y además la perspectiva de poder ver cómo una sonda navega por los primeros mares alienígenas que conoce la humanidad es simplemente demasiado emocionante para ignorarla. En cuanto a InSight, si lo que queremos es estudiar el interior de Marte, quizás lo ideal sería lanzar una misión como
MarsNet.
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