jueves, julio 16, 2009

STS-127 Endeavour

Por fin ha sido lanzado el transbordador Endeavour (OV-105) al sexto intento el día 15 de julio a las 22:03:10 UTC desde la rampa 39A del Centro Espacial Kennedy para realizar la misión STS-127 (2J/A). Además de los retrasos debidos al mal tiempo, la misión fue postergada en repetidas ocasiones por las persistentes fugas de hidrógeno en el sistema encargado de cargar el combustible en el ET.

La tripulación está compuesta por Mark Polansky (comandante), Douglas Hurley (piloto), Christopher Cassidy (MS-1), Julie Payette (MS-2), Tom Marshburn (MS-3), David Wolf (MS-4) y Timothy Kopra (MS-5). Kopra permanecerá en la ISS como miembro de la Expedición 20 y el Endeavour traerá de vuelta a Koichi Wakata.


La tripulación de la STS-127 (NASA).


Patch de la misión (NASA).


Emblema de la misión 2J/A (NASA).

Se trata de la tercera y última misión de montaje del módulo japonés Kibo. En esta ocasión se instalará la Exposed Facility (JEM-EF) y se llevará la Experiment Logistics Module - Exposed Section (ELM-ES). EF es una plataforma externa para acomodar distintos experimentos lanzados por el shuttle o el HTV. Puede acoger hasta 12 cargas intercambiables gracias a unos enganches denominados Equipment Exchange Units (EEU). EF se acoplará al módulo Kibo gracias al Exposed Facility Berthing Mechanism (EFBM).



Vista del módulo japonés Kibo, con la EF a la derecha (NASA).


La EF en Tsukuba, Japón. Se aprecian los EEU (NASA).


Características de la JEM-EF (aparece con los experimentos conectados)(NASA).


El EFBM conectará la EF con Kibo (NASA).

ELM-ES es una plataforma para llevar carga útil, en esta ocasión tres cargas, para la EF y será devuelta a tierra con el Endeavour.



ELM-ES (NASA).

Los dos experimentos serán MAXI y SEDA-AP. MAXI es un detector de rayos X para monitorizar fenómenos transitorios en esta región del espectro. SEDA-AP es un interesante experimento para estudiar las partículas del viento solar y rayos cósmicos que pueden afectar a la vida en la órbita baja. Otro experimento, SMILES, será lanzado el próximo 11 de septiembre con el HTV-1 para estudiar la distribución de aerosoles y gases en la atmósfera terrestre. Con estos experimentos, la cantidad de ciencia producida en la ISS aumentará de forma considerable. La tercera carga que se conectará a la EF será la ICS-EF (Inter-orbit Communication System - Exposed Facility), un sistema de telemetría y comunicaciones avanzado para el módulo Kibo.


ICS-EF (NASA).


La compleja rotación de astronautas japoneses de la ISS en los próximos años (NASA).

Además de la carga útil japonesa, el Endeavour lleva una plataforma ICC-VLD (Integrated Cargo Carrier-Vertical Light Deploy) para transportar cargas no presurizadas a la ISS.


ICC-VLD (NASA).


Distribución de las cargas en la bodega del transbordador (NASA).


Zonas de trabajo en la STS-127 (NASA).

Plan de Vuelo:

  • Día 1 (15 julio 2009): lanzamiento. Apertura puertas de la bodega de carga. Despliegue antena banda Ku. Activación del brazo robot Canadarm.
  • Día 2 (16 julio): inspección del escudo térmico (TPS) con el Shuttle Robotic Arm/Orbiter Boom Sensor System (OBSS).
  • Día 3 (17 de julio): acoplamiento con la ISS. "Pitch maneuver" para inspeccionar el escudo térmico desde la estación. Tim Kopra se une a la Expedición 20. Koichi Wakata pasa a la tripulación de la STS-127.
  • Día 4 (18 de julio): EVA-1 de Wolf y Kopra para supervisar el acoplamiento del JEM-EF japonés en el Kibo.
  • Día 5 (19 de julio): instalación de la plataforma ICC-VLD con el Canadarm-2 de la ISS.
  • Día 6 (20 de julio): EVA-2 de Wolf y Marshburn para supervisar el acoplamiento del ICC-VLD y trasladar su carga.
  • Día 7 (21 de julio): instalación de la Exposed Section en el Kibo y traslado de la ICC-VLD a otra zona.
  • Día 8 (22 de julio): EVA-3 de Wolf y Cassidy para sustituir baterías de los paneles solares del módulo P6.
  • Día 9 (23 de julio): instalación con el Canadarm-2 de las tres cargas japonesas en la EF.
  • Día 10 (24 de julio): EVA-4 de Cassidy y Marshburn para instalar el último par de baterías en el P6 y una cámara en el Kibo. Se guarda la ICC-VLD en el transbordador.
  • Día 11 (25 de julio): descanso.
  • Día 12 (26 de julio): traslado de equipo del shuttle a la ISS.
  • Día 13 (27 de julio): EVA-5 de Cassidy y Marshburn
  • Día 14 (28 de julio): separación de la ISS.
  • Día 15 (29 de julio): inspección con el OBSS.
  • Día 16 (30 de julio): prueba del RCS. Puesta en órbita de los satélites ANDE-2 y DRAGONSAT.
  • Día 17 (31 de julio): reentrada y aterrizaje.


"Spacewalkers" (NASA).


El mal tiempo en Florida: culpable de los retrasos (NASA).





Vídeo del lanzamiento:



Referencias:

40 años del Apolo 11 (1)

¿Qué contar sobre el programa Apolo que no se haya dicho ya mil veces en innumerables libros, revistas, páginas web, blogs, podcasts, programas de radio, películas y series de televisión?

A estas alturas sería difícil, por no decir imposible, descubrir nada nuevo. Pero a pocas horas de que se cumplan 40 años del comienzo de la mayor aventura espacial del siglo XX vale la pena repasar algunos detalles de esta misión histórica. Las primeras entradas de este pequeño homenaje fotográfico sólo podrían estar dedicadas a las protagonistas tecnológicas de la hazaña: las naves Columbia y Eagle.

Hoy recordaremos al módulo de mando y servicio nº 107 (CSM-107), más conocido como Columbia.







Montaje del CSM-107 (NASA).


El CSM y la torre de escape (LES)(NASA).







El CM (NASA).


Protección térmica del CM (NASA).


Instalación de los asientos en el CM (NASA).



Escotilla del módulo de mando Block II (NASA).


Cómo dormir en el CM (NASA).



Panel de control del CM (NASA).


Sistemas de telecomunicaciones en el CM (NASA).





El SM (NASA).


Sistema de células de combustible del módulo de servicio para generar electricidad (y agua potable)(NASA).


Sistema de control de reacción del CM (sólo usado en la reentrada) y el SM (NASA).


Tanques de combustible del RCS del SM (NASA).


Un motor de reacción de uno de los quads del RCS del SM (NASA).


RCS del CM (NASA).


Paracaídas y sistema de aterrizaje del CM (NASA).



Puntos de atraque de los paracaídas y las estructuras colapsables de la zona de impacto (NASA).


Los distintos elementos del ordenador del módulo de mando (NASA).


DSKY (NASA).


Conexiones del CM con el SM (NASA).



Umbilicales entre el SM y el CM (NASA).


Antenas en el CSM y el LM (NASA).




Sistema de acoplamiento (NASA).


Kit de supervivencia (NASA).

miércoles, julio 15, 2009

Finalizó la segunda etapa de Mars 500

Ayer finalizó la segunda etapa del experimento Mars 500 de viaje simulado a Marte. Durante 105 días, seis "tripulantes" (cuatro rusos, un francés y un alemán) han estado encerrados en los módulos situados en el Instituto para Problemas Biomédicos (o IBMP, Institute for Biomedical Problems) de Moscú. En total han llevado a cabo 72 experimentos científicos (49 rusos y 11 de la ESA). En noviembre de 2007 tuvo lugar la primera prueba de 14 días y a finales de año deberá comenzar la verdadera prueba de 520 días. Mars 500 es un esfuerzo conjunto conjunto de Roskosmos y la ESA.




A la salida del experimento (ESA).


La tripulación se alimentó de cultivos propios (IBMP).


Un día cualquiera dentro de los módulos (IBMP).


Tripulación internacional (IBMP).


Instalaciones del IBMP (ESA).

Concurso Eureka 22

Más entretenimiento y regocijo espacial.

La imagen:

La ISS hasta 2015

Hace poco la empresa RKK Energía celebró la primera reunión de la nueva junta de dirección en la que el Diseñador Jefe (o "Ingeniero Jefe") Vitali Lopota presentó los futuros planes de la compañía respecto a la ISS. Aunque ya hemos hablado de estos planes en este blog en más de una ocasión, siempre es bueno repasarlos, especialmente si tenemos a mano un gráfico tan elocuente como el siguiente:



En él se pueden ver todos los vehículos tripulados y no tripulados que se mandarán a la ISS hasta 2015 (las misiones del transbordador no son exactas). En lo que respecta a Energía, fabricante de las Soyuz y Progress, vemos las siguientes cifras:

  • 2009: 4 Soyuz, 5 Progess y el MIM-2.
  • 2010: 4 Soyuz, 7 Progress (!) y el MIM-1.
  • 2011: 4 Soyuz, 7 Progress y el MLM. El MLM aumentará la potencia del segmento ruso de los 5 kW a 7 kW.
  • 2012: 4 Soyuz, 5 Progress.
  • 2013: 4 Soyuz, 5 Progress y el módulo UM.
  • 2014: 4 Soyuz, 5 Progress y NEM-1.
  • 2015: 4 Soyuz, 5 Progress y NEM-2. COn los NEM la potencia del segmento ruso quedará en 30 kW, frente a los 100 kW del segmento estadounidense.
La compañía se enfrenta a unos cuantos años de actividad febril. Esperemos que el nivel de calidad no se resienta.

martes, julio 14, 2009

Shuttle II: analizando el fracaso

El 28 de enero de 1986 el transbordador espacial Challenger se desintegraba 73 segundos después del despegue. Además de perder a siete astronautas, la tragedia se saldó con una víctima más: el propio programa de la lanzadera espacial. Tras el accidente, la NASA abandonó la idea de lanzar todos los satélites y sondas espaciales con el transbordador. No habría más misiones para poner en órbita cargas comerciales. No quedó más remedio además que reconocer la imposibilidad de lanzar más de 10 misiones al año, cuando el objetivo inicial habían sido unas 24. El programa del shuttle continuaría como un muerto viviente hasta 2003, cuando la pérdida del Columbia haría que la burocracia de la NASA volviese bruscamente a la realidad. ¿Qué es lo que había fallado?

El transbordador había sido la gran esperanza de la NASA para abaratar los costes de acceso al espacio mediante una nave reutilizable y dejar atrás los tremendos gastos de la Era Apolo. En las primeras fases de desarrollo, a finales de los años 60, la opción favorita era la reutilización total. La lanzadera estaría compuesta por dos vehículos: una primera etapa del tamaño de un Jumbo que adquiriría velocidades suborbitales y el orbitador propiamente dicho. Al reducir el número de etapas a un mínimo de dos se garantizaba simplicidad en el diseño y facilidad a la hora de preparar el conjunto para un nuevo lanzamiento.

Pero había nubarrones en el horizonte que amenazaban la idoneidad de este sistema. El más importante era el escudo térmico. Había que idear un sistema de control de la temperatura que pudiese ser reutilizado, por lo que no se podía contar con los materiales ablativos empleados en las cápsulas. En un principio se pensó utilizar láminas de titanio que se expandirían con el calor de la reentrada y protegerían ambos vehículos (en el caso de la primera etapa la demanda térmica sería menor, pero el área a cubrir aumentaría). Sin embargo, el titanio tiene una temperatura de fusión muy cercana a la que se alcanza en una reentrada desde la órbita baja (unos 1700º C), así que la única forma de emplearlo era eligiendo muy cuidadosamente la forma del vehículo. La mayoría de diseños empleaban algún tipo de cuerpo sustentador derivado de los aviones experimentales X que tan populares se hicieron en esa época. Pero un cuerpo sustentador tiene la desventaja de aterrizar a velocidades de unos 250 nudos (unos 465 km/h), algo que planteaba serios problemas de diseño y control.

La solución de varios ingenieros, entre los que destacaba Max Faget (diseñador de la cápsula Mercury y colaborador en la construcción de las naves Apolo y Gémini), fue utilizar un cuerpo voluminoso para ambas etapas, pero empleando alas rectas para la fase atmosférica y de aterrizaje. Un cuerpo voluminoso garantizaría una alta resistencia durante la reentrada, manteniendo la onda de choque lejos de la superficie del vehículo y disminuyendo así la temperatura del escudo térmico. Para optimizar el efecto, el orbitador tendría que reentrar con un elevado ángulo de ataque. Este principio era el mismo que permitía a las cápsulas y cabezas nucleares soportar temperaturas altísimas. Las alas rectas garantizarían un buen comportamiento subsónico y limitarían la velocidad de aterrizaje a la de un avión convencional (unos 130 nudos). Este esquema se basaba en la experiencia ganada con el X-15, que tras un vuelo parabólico, reentraba en la atmósfera con un gran ángulo de ataque para luego planear hasta la zona de aterrizaje.


Una de las propuestas iniciales de transbordador basadas en los estudios de Faget (NASA).

Para entonces la Fuerza Aérea (USAF) empezó a colaborar con la NASA en el programa del transbordador. La USAF había visto como se cancelaban uno tras otro todos los intentos de crear un programa espacial militar propio. Los proyectos MOL y DynaSoar habían sido eliminados después de gastar ingentes sumas de dinero. La colaboración con la NASA parecía una buena idea para desarrollar un vehículo espacial tripulado.

No obstante, el esquema de transbordador de alas rectas de Faget planteaba un problema: tras la reentrada con un alto ángulo de ataque, el orbitador debía iniciar un picado de 13 km de altura para ganar suficiente velocidad y poder generar sustentación en las alas. La USAF consideraba que reentrar con este ángulo de ataque dejaría al vehículo muy cerca de una situación de pérdida. La maniobra de picado no era tampoco muy popular entre los pilotos. La Fuerza Aérea prefería que el vehículo empezase a planear en la fase supersónica, algo imposible con un diseño en alas rectas debido a la deriva del centro de sustentación de las superficies. Pero la principal objeción de los militares tenía que ver con la capacidad de carga y el alcance del orbitador.

El Pentágono quería disponer de un vehículo con capacidad para poner en órbita unas 30 toneladas y traer de vuelta una carga similar. La cifra de 30 toneladas era la estimada para los nuevos satélites espía. La forma de la bahía de carga, más alargada que la inicialmente prevista, reflejaba la naturaleza de la carga militar que debería lanzar el shuttle con más frecuencia, ya que los satélites espía son básicamente un gran telescopio espacial. Además, uno de los objetivos era el reconocimiento de la URSS tras un lanzamiento desde la Base de Vandenberg usando una órbita polar. En este caso, la lanzadera debía ser capaz de regresar a la base tras una sola órbita, lo que implicaba una capacidad de cambio de plano orbital (cross-range) de 2000 km. La propuesta de Faget sólo podía alcanzar 430 km. Únicamente un diseño en ala delta podía garantizar un comportamiento óptimo en velocidades hipersónicas y supersónicas, así como facilitar el alcance que los militares deseaban. A cambio, las temperaturas durante la reentrada y la velocidad de aterrizaje serían mucho mayores que en el diseño de Faget. Por suerte para la USAF, la investigación sobre materiales cerámicos y compuestos de carbono parecía prometer la posibilidad de emplear un escudo térmico reutilizable basado en estos materiales. Finalmente el transbordador emplearía un sistema de protección cerámico, pero su desarrollo sería mucho más problemático que lo inicialmente previsto.

La NASA tuvo que ceder a las peticiones de los militares para garantizar su colaboración, por lo que el transbordador terminaría por tener una gran capacidad de carga y un ala delta. Pero lanzar 30 toneladas requería una primera etapa aún mayor (los requisitos originales de la NASA estimaban la carga útil del shuttle en 5-10 toneladas). Puesto que los problemas en el diseño de la primera etapa no paraban de crecer -al fin y al cabo era una nave espacial casi tan compleja como el orbitador-, la NASA terminó por eliminarla ante la perspectiva de construir un vehículo aún más grande. A cambio optó por emplear la conocida configuración de cohetes de combustible sólido y un tanque externo desechable.

Como consecuencia del desastre del Challenger, muchos en la NASA se preguntaron si se podía mejorar el diseño del transbordador. Durante la década de los 80 se realizaron varios estudios a este respecto, siendo el más interesante el denominado Shuttle II. Aunque se estudiaron varias arquitecturas, la más prometedora parecía ser una reencarnación del proyecto original del shuttle, con dos etapas aladas totalmente reutilizables.




El Shuttle II (NASA).

Eso sí, a la luz de los resultados del desarrollo del transbordador y del accidente del Challenger, se decidió introducir una serie de cambios:

  • Uso de una cápsula separable para la tripulación. Esta cápsula contaría con su propio escudo térmico y permitiría que los astronautas sobreviviesen en caso de un avería similar a la del Challenger o durante la reentrada. El estudio sugería que el empleo de una cápsula de este tipo implicaba reducir la tripulación (quizás a sólo cuatro personas), además de limitar la carga útil un 12%.

La cápsula de la tripulación se separaría en caso de emergencia (NASA).
  • Se emplearía una primera etapa no tripulada para aumentar la seguridad y reducir los costes. A diferencia de los proyectos de los 60, la primera etapa era más pequeña que el orbitador, ya que se separaría cuando el conjunto hubiese alcanzado Mach 3. De esta forma se eliminaban los problemas asociados a la reentrada suborbital de la primera etapa y no hacía falta dotarla de un escudo térmico avanzado. A cambio, la separación de etapas en una fase tan temprana del lanzamiento generaba importantes dudas técnicas y de viabilidad. Durante el despegue, la primera etapa proporcionaría el 60% del empuje y también suministraría el combustible a los motores del orbitador. Los propergoles del orbitador sólo serían usados tras la separación de la primera etapa. Ambas fases tendrían capacidad para perder un motor cada una durante el lanzamiento y aún así alcanzar la órbita.

Análisis del escudo térmico de la primera etapa. La separación a Mach 3 permitía eliminar el escudo térmico y la propulsión independiente para regresar a la base (NASA).
  • Uso de motores reutilizables mucho más simples que los SSME del shuttle. El diseño del SSME había sido uno de los mayores quebraderos de cabeza del programa. El estudio del Shuttle II no detallaba cómo se podrían conseguir motores reutilizables más baratos de operar. Los propergoles serían LOX y LH2, debido a su alto impulso específico, aunque se dejaba la puerta abierta al empleo de metano.

Estudio de motores a emplear en el Shuttle II (NASA).
  • El sistema de control (RCS) emplearía propergoles criogénicos en vez de los hipergólicos usados en el shuttle. Los procedimientos de seguridad asociados con el uso de combustibles hipergólicos es uno de los factores que elevan el coste de preparación de un transbordador para el lanzamiento.
  • Reducción de la capacidad de carga a 10-17 toneladas: algo inevitable si se quería mantener el tamaño del orbitador dentro de unos márgenes realistas.
  • El gran tamaño del orbitador podría ofrecer una reentrada con mayor resistencia y, por tanto, menor temperatura en el escudo térmico, lo que compensaba la mayor superficie a proteger, aunque esto no era una prioridad del estudio. Está claro que este diseño eliminaba en parte la cantidad de material que podría impactar contra las losetas durante el lanzamiento.
  • Los vehículos serían integrados y transportados a la rusa, es decir, en horizontal, para minimizar así el coste de las instalaciones y aumentar la rapidez del traslado.

Tras un traslado en horizontal, el Shuttle II sería colocado en posición vertical (NASA).
  • Empleo de módulos de carga diferentes según la misión. De este modo la carga útil podía integrarse por separado, disminuyendo los retrasos asociados a este proceso. La pega es que la carga útil sería menor, ya que habría que tener en cuenta la masa de los módulos de carga.

Los módulos de carga específicos se emplearían dependiendo de la misión (NASA).


Algunas ventajas del Shuttle II (NASA).



Otros conceptos estudiados en el programa Shuttle II (NASA).



El orbitador Shuttle II (NASA).



Primera etapa del Shuttle II (NASA).


Se sugirió usar la primera etapa del Shuttle II en un sistema de lanzamiento pesado (NASA).

La nave mantenía un diseño en ala delta para facilitar el regreso del vehículo a la pista del Centro Espacial Kennedy en caso de aborto durante el despegue. En 1988 el proyecto Shuttle II entró dentro del estudio TNMTS (The Next Manned Transportation System) con el nombre oficial de AMLS (Advanced Manned Launch System). La propuesta del Shuttle II fue una de las últimas que sugerían la viabilidad de un gran vehículo espacial alado. ¿Podría haber funcionado?

Lamentablemente, no. La premisa básica del transbordador era que el alto número de misiones harían rentable su desarrollo, pero pronto quedó claro que no había una demanda que justificase un ritmo de lanzamientos tan elevado. Si se eliminaban los lanzamientos de satélites de la ecuación, no tenía sentido lanzar más de doce misiones tripuladas al año, y aún menos teniendo una estación espacial operativa donde los astronautas podrían permanecer más tiempo en órbita.

La capacidad de carga tampoco justificaba su desarrollo. Con sólo 10 toneladas apenas se podrían lanzar módulos para la estación espacial Freedom. En definitiva, se trataba de una alternativa poco rentable. Los críticos del proyecto consideraron que sería mejor desarrollar un transbordador de pequeñas dimensiones lanzado por un cohete convencional, similar al HOPE o al Hermes, antes de embarcarse en un proyecto tan costoso.

Uno de las motivaciones para desarrollar el Shuttle II había sido la sorprendente respuesta soviética al programa de la lanzadera espacial en forma del sistema Energía-Burán. Tras el fin de la Guerra Fría, esta motivación desaparecería. La NASA volvería a sentirse confiada en el uso del transbordador gracias a las medidas de seguridad implementadas tras el Challenger y no volvería a contemplar seriamente un sustituto equivalente al transbordador. En 2003 todo cambiaría.

Lanzamiento RazakSAT (Falcon 1)

Hoy 14 de julio a las 03:35 UTC fue lanzado el satélite RazakSAT desde la isla Omelek mediante un cohete Falcon 1. Se trata del quinto lanzamiento del pequeño cohete de SpaceX, el segundo que se realiza con éxito y el primero comercial. Además, se trata del último lanzamiento de la versión básica del Falcon 1 antes del debut el año que viene del Falcon 1e. La base de lanzamiento se encuentra en la isla Omelek, situada en el atolón Kwajalein (Océano Pacífico), que forma parte del Ronald Reagan Ballistic Missile Defense Test Site.

RazakSAT (antes conocido como MACSAT, Medium-sized Aperture Camera Satellite) es un pequeño satélite malayo de reconocimiento fotográfico de 180 kg que observará la región ecuatorial desde una órbita de 685 km. Es el segundo satélite de reconocimiento malayo tras el lanzamiento en 2000 del TiungSAT-1.


RazakSAT.


Cohete Falcon 1 (SpaceX).


Perfil del lanzamiento de un Falcon 1 (SpaceX).


Base de lanzamiento en la isla Omelek (SpaceX).

Vídeo del lanzamiento (los lanzamientos del Falcon-1 me encantan: son de los mejores donde se ve la expansión de los gases de la tobera a medida que se alcanza el vacío):

domingo, julio 12, 2009

Noticias breves

  • Los monstruos existen. ¡The Blob!:

Libro: La Conquista del Espacio

La Conquista del Espacio (El Ateneo, 2008) es el poco original nombre de la edición española de Red Moon Rising, de Matthew Brzezinski. Se trata de un resumen muy completo de los inicios de la era espacial con dos tramas paralelas: una dedicada a los EEUU y otra focalizada en la URSS. El libro nos cuenta la historia de la astronáutica desde la Segunda Guerra Mundial hasta poco después del lanzamiento del Sputnik, utilizando las vidas de Serguéi Korolyov y Wernher von Braun como eje central.

Sin dudarlo, lo mejor del libro es la prosa de Brzezinski. Con un ritmo trepidante más propio de una novela de acción que de un libro de divulgación, es muy posible que termines de leerlo en un par de horas. De hecho, en ocasiones el estilo se asemeja demasiado a un guión cinematográfico y los protagonistas, más que personajes históricos, parecen sacados del último blockbuster hollywoodiense. Y es que el único punto negativo de este entretenido libro es precisamente la falta de rigurosidad en algunos capítulos. No tengo nada en contra de dramatizar la Historia para hacerla más "entretenida", pero siempre que el lector sea consciente de este hecho. Y ese es el problema, pues el libro se vende como una obra de divulgación, cuando en realidad su estilo es más propio de la historia-ficción o de una novela de espías.

En cualquier caso, es una estupenda obra para pasar un buen rato o para introducirse en la historia de la astronáutica siempre y cuando no nos tomemos al pie de la letra todo lo que aparece en el texto. Si alguien quiere profundizar en los temas abordados en este libro, lo mejor es leer Entre el Águila y la Esvástica y Sputnik and the Soviet Space Challenge, que nos aportarán un punto de vista más "serio" y riguroso.